sep 3

Para fomentar buenas prácticas en la aplicación de agroquímicos, el INTA lleva adelante la CURA: un plan de capacitación para proteger la salud y el ambiente.

“Entre el ‘deber ser’ y el ‘ser’ siempre hay una brecha y se debe tender a que sea más fácil cumplir que evadir; a que toda la cadena de fitosanitarios sea co-responsable y, para ello, hay que generar buenas prácticas de uso”. Así se expresó Eduardo Bustos Villar, secretario de Determinantes de la Salud y Relaciones Sanitarias del Ministerio de Salud de la Nación.

Desde esa cartera, junto con el INTA y otros organismos, se creó una Capacitación en Uso Responsable de Agroquímicos (CURA), realizada en diversas regiones del país y destinada a quienes se encuentran en contacto con ese tipo de sustancias.

El programa busca “capacitar a distintos actores del ámbito productivo, educativo, tecnológico y político como a la sociedad en general sobre la responsabilidad que se impone al momento de trabajar con agroquímicos y sus consecuentes riesgos sobre la salud y el ambiente”

De acuerdo con el especialista del INTA Mario Bogliani, coordinador del CURA, el plan trabaja para “minimizar esos riesgos y capacitar a los sujetos destinatarios mediante el conocimiento de las tecnologías de aplicación disponibles y las normas de seguridad necesarias”.

La aplicación del programa atiende las demandas planteadas por distintos sectores de la sociedad mediante estrategias territoriales para sensibilizar a la población sobre los riesgos del uso inadecuado de agroquímicos. En este sentido, las capacitaciones se llevan a cabo en 16 provincias y se tienen en cuenta las tecnologías de aplicación propias de los cultivos característicos de cada zona.

Más allá de las clases presenciales que se ofrecen a la comunidad, a los aplicadores de agroquímicos, a los profesionales de la salud, al personal de respuesta ante incidentes o emergencias y a los docentes, se considera la realización de un programa semipresencial articulado con cámaras empresariales y constituido por varios módulos.

Futuro cercano
En los próximos 20 años la demanda global de alimentos se duplicará, lo que implicará producir más del doble de alimentos en la misma superficie actual. Para la Argentina, esto significa tanto una oportunidad como un desafío: habrá que buscar cómo lograr mayores rendimientos y mejor calidad en la producción. Así, el uso adecuado de los agroquímicos surge como un factor fundamental.

En este sentido, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), en su documento Buenas Prácticas Agrícolas, solicita que los productos agroquímicos sólo sean aplicados por “personas especialmente capacitadas y experimentadas” y con la garantía de que “el equipo utilizado para el manejo y la aplicación de agroquímicos cumpla con las normas de seguridad y mantenimiento establecidas”. Según advierte ese organismo, las sustancias nocivas para los seres humanos o su ambiente deberán ser utilizadas “con pleno conocimiento y un equipo adecuado”.

Para que la Argentina aproveche sus oportunidades de negocio en un futuro cercano de forma segura y amigable con el ambiente, deberá considerar el uso responsable de agroquímicos. De esta forma, los productores se estarían beneficiando en tres aspectos diferentes: sanitario, ambiental y económico.

En el primer caso minimizarían los riesgos de aplicación en sí mismo y en la población circundante; en el segundo, evitarían el daño ambiental que, a largo plazo, también sufrirían sus propios cultivos; y, por último, ahorrarían gran cantidad de dinero ya que si no se tienen conocimientos sobre el momento justo de aplicación el producto puede perderse debido a la deriva.

Para Bogliani, “a partir del CURA queremos apuntar a una mirada más amplia de la problemática mediante la incorporación de cuestiones relacionadas con las tecnologías de aplicación, el impacto ambiental y la salud”. No obstante, la clave de la situación es simple: “No existen agroquímicos seguros, sino formas seguras de utilizarlos”.

El CURA forma parte de la Comisión Nacional de Investigación sobre Agroquímicos, creada a partir del decreto del Poder Ejecutivo Nº 21/2009 para “investigar, prevenir, brindar asistencia y tratamiento a las personas expuestas al uso de productos químicos y sustancias agroquímicas para promover la salud pública y la integridad del ambiente en todo el territorio nacional”.

Más información: Felicitas Terreno, INTA GeCom fterreno@correo.inta.gov.

Fuente: INTA Informa 601

sep 1

Manejo, clima y mercados. Los tres temas fueron debatidos en dos reuniones técnicas organizadas por ASAGIR. Bajo la modalidad de taller, un centenar de productores intercambiaron las mejores estrategias para ganarle rendimiento al girasol.

Uno de los grandes desafíos que ASAGIR viene encarando desde hace más de un año es el Proyecto Brechas. La iniciativa tiende a indagar, con el objetivo de corregir, las diferencias de rendimiento a campo que obtienen los productores con aquellos potenciales logrados en los ensayos.

A partir de este trabajo se ha concluido que la brecha es de alrededor de 1000 kg/ha y que puede ser reducida a la mitad. “Hoy, 500 kg/ha son 600 pesos por hectárea para el disponible y 140 dólares para el forward, con bonificaciones medias”, dijo Carlos Feoli, coordinador técnico de ASAGIR al presentar los talleres que dieron inicio a las jornadas de actualización llevadas a cabo en Tandil y Coronel Pringles.

La forma de reducir esa brecha radica en la puesta en práctica de una serie de consideraciones de manejo que potencian el rendimiento del girasol. Estas prácticas están resumidas en 10 recomendaciones que la cadena del girasol viene difundiendo desde la campaña pasada y que se encuentran disponibles en la web (www.asagir.org.ar) junto a otras 5 recomendaciones de comercialización.

Buenos precios
Para esta campaña, la producción de girasol mundial podría decaer a raíz del impacto de la sequía en Rusia y Ucrania y por supuesto, la potencial caída en la Argentina. Esto podría impactar positivamente en los precios. Sobre 31 millones de toneladas de girasol en el mundo, Oil World pronostica 2.1 millones de toneladas para Argentina, que hoy representa menos del 10 % de la cosecha mundial. Recordemos que allá por la campaña 97/98, nuestro país era quien definía el precio del girasol en el mundo. Hoy, este rol le corresponde a Ucrania.

Según Fernando Cozzi, las perspectivas a futuro para el girasol son más que positivas. “Se sabe que la industria del biodiesel vino para quedarse, y eso le agrega una base de demanda sólida a los aceites. La industria de biocombustibles hizo que cambien los precios y que pasen a otra escala. Pensamos que eso va a quedar así”, agregó Cozzi.

Sobre la discusión en torno a la formación de precios a nivel local, el especialista destacó que se trata de problemas vinculados a la escasa producción y alta dispersión del cultivo. Desde ASAGIR, la recomendación especial que se les hace a los productores es evitar entregar el grano a fijar y administrar mejor la comercialización del grano.

La producción mundial de girasol ronda entre los 30 y los 35 millones de toneladas. Es más pequeña que la de soja en la Argentina. “Esto hace que sea más difícil ver dónde está el mercado. El cultivo está disperso y tiene muy poco volumen. Esta es la respuesta a la composición de sus precios”, dijo Cozzi en Tandil.

Al analizar las cosechas de girasol se puede ver que tienen un comportamiento de mercado que sigue el siguiente patrón: “cuando el precio baja, al año siguiente baja la producción, eso hace que falte y el precio vuelva a subir”, explicó el especialista. “Generalmente, los mejores años para hacer girasol son los años malos, porque uno pensaría que al año siguiente va a faltar y va a tener mejor precio”, acotó.

Naturalmente, el precio del girasol está ligado al del aceite (que define el 80 % de su valor), a diferencia de la soja, que está guiado por su valor proteico (que define el 70 % de su valor). La lógica del mercado de la proteína y la del aceite van por carriles diferentes.

Cozzi explicó que el girasol se vio favorecido en los últimos años por el hecho de que la industria del biodiesel tomó más aceite de otros cultivos ampliando el lugar para el girasol como aceite de consumo doméstico. “Si hablamos de precios FOB, en los ‘90, el aceite valía alrededor de 400 dólares. En 2000/01, cuando llegó a los 110 dólares FAS sin retenciones, ese año el aceite valió 210 dólares FOB. Hoy, los precios del aceite están en torno de los 1000 dólares, aunque las retenciones quitan una parte importante del valor”, detalló el especialista.

La mano del clima
Juan Leónidas Minetti, especialista del Laboratorio Climatológico Sudamericano, fue el encargado de brindar las perspectivas a los productores. “Lo que hemos observado en los últimos años es un crecimiento del índice de sequía”, dijo Minetti.

“A partir de las inundaciones de Santa Fe en 2003, entramos en un período de menores precipitaciones. Las variaciones interdecadales son más importantes que el propio cambio climático. Las oscilaciones son cada vez más cercanas y el índice de sequía se repite en todas las regiones”, explicó.
Estamos con una Niña en avance. “Todo el Este de Buenos Aires está en mejores condiciones hídricas. Desde el centro hacia el Oeste el agua acumulada es cero, esto hace que los cultivos dependan de la lluvia que vaya a caer”, dijo.

El descenso de la temperatura en el Atlántico es lo que pronostica la condición de Niña. Aunque esta no será de la misma intensidad que la de 2008/09.
Según Minetti, el agua del suelo será en esta campaña el determinante de la agricultura. “Es posible que la zona central de Buenos Aires hacia diciembre- febrero tenga mejores perspectivas. La Pampa está más comprometida ya que viene de escasa agua acumulada. En el caso del Este, aunque el castigo del clima será más fuerte esta campaña, será compensado por mejores niveles de agua acumulada en esta región”, detalló.

En opinión del climatólogo, “el mes de octubre va a ser complicado para todo Buenos Aires. Durante diciembre- enero y febrero la zona central y centro Oeste va a estar un poco más aventajada. Esta situación favorecerá al girasol. Hay que considerar que vamos a tener un remate de frío hacia fines de septiembre. En la zona central de Argentina podría haber riesgo de heladas aún en octubre”.

Las recomendaciones de manejo
En grupos de 6, los productores debatieron y compartieron experiencias en torno a las prácticas más recomendadas para la siembra de girasol. En todos los casos, los asistentes a ambas jornadas estuvieron de acuerdo con las consideraciones propuestas por ASAGIR en sus tips y dieron prioridad a distintos aspectos de acuerdo a las particularidades de cada zona y ambiente productivo.

· Una de las primeras recomendaciones de manejo de ASAGIR está vinculada a la realización del barbecho y la siembra directa, un tema que esta campaña resulta de vital importancia. El agua almacenada en el suelo previo a la siembra (140-160mm) puede representar el 30% del consumo total de agua de un girasol de 2500 kg/ha. Mantener la limpieza de los lotes permite sembrar en época. Además, si el lote está enmalezado se pueden perder, en el mes previo a la siembra, hasta 60 mm de agua y comprometer seriamente el rendimiento futuro. Por su parte, la siembra directa permite una mejor humedad a la siembra, hasta 40 mm más que con labranza convencional, y una rápida profundización de las raíces, disminuyendo los problemas de impedancias sub superficiales. Los mejores resultados se observarán a los 2-3 años, una vez que la estructura del suelo permita el crecimiento de la raíz. El control de malezas fue, para todos los presentes, el principal factor a resolver a la hora de la siembra.
· La elección del híbrido es el otro aspecto a tener en cuenta. La recomendación es elegir entre los híbridos de mejor comportamiento en los últimos dos años en los lugares más cercanos a donde se implantará el cultivo, observando el factor que más ha limitado la producción en esos lotes, ya sea enfermedades o vuelco, y después el rendimiento.
· Otro aspecto a considerar en el manejo es la densidad y la distribución de plantas. Obtener un girasol de 40-50.000 plantas/ha y una buena distribución es otro de los pasos para llegar a rindes máximos. Se pueden evaluar, sin embargo, densidades de 35.000 pl/ha en ambientes escasos en lluvias, en suelos con muy baja capacidad de retención hídrica (suelos muy arenosos), o en suelos con profundidad limitada.
· Es vital la elección de la placa, la velocidad de siembra y la calidad de la sembradora y sus accesorios. También el monitoreo de plagas en los estadios iniciales y la calidad de la semilla. Estos dos últimos aspectos son fundamentales en siembras tempranas con bajas temperaturas de suelo, y período prolongado de siembra-emergencia.
· Sobre el control de malezas, los especialistas sostienen que la elección del herbicida o sistema de control debe realizarse teniendo en cuenta las malezas existentes en el lote. Durante las reuniones realizadas en Tandil y Coronel Pringles quedó de manifiesto la clara tendencia al uso de la tecnología Cl.
· Sobre el uso de fertilizantes, en los encuentros realizados recientemente, los productores manifestaron su preferencia por tomar decisiones a partir de análisis de suelo. Desde ASAGIR recordaron que el uso de un arrancador como Fosfato Diamónico – 40 kg/ha – ayuda a tener un cultivo más parejo y un mejor desarrollo de raíces. Si se logra que el sistema radicular explore rápidamente el suelo, se puede reducir los efectos de un estrés hídrico posterior. Es recomendable que la fertilización sea al costado y debajo de la semilla. “Si tiene señales que indican que su lote puede rendir más de 1.800 kg/ha, agregue 40 – 50 kg/ha de fertilizante fosforado y 40 – 50 kg/ha de N, como urea, 80 kg/ha)”, recordaron desde la Asociación.
· Con relación al tratamiento de semillas, la indicación pasa por elegir semilla curada en origen, donde la uniformidad de dosis y cobertura están aseguradas. Existen evidencias sobre el impacto en el número de plantas logradas.
· Sobre el tema insectos, es clave estar dispuesto a su control, teniendo en cuenta los umbrales recomendados. Afectan, principalmente, en siembra y floración. Cada uno demanda monitoreo y decisiones específicas. · En lo que hace a enfermedades de fin de ciclo, existe tecnología desarrollada que indica la conveniencia de su control en planteos de alta producción. Si hay evidencia que el lote puede rendir más de 2.200 kg, se debe considerar la aplicación de fungicidas.
· Otro de los temas abordados fue el de la presencia de aves, un grave problema que ha crecido considerablemente en los últimos años. La recomendación en estos casos es anticipar la cosecha mediante el uso de defoliantes.
· Al momento de la cosecha, el punto de atención pasa por la humedad del grano: los híbridos actuales permanecen verdes aún con grano ya seco. Es necesario evaluar la conveniencia de pagar algún punto de secada por algún camión respecto de las pérdidas que ocasiona esperar.

Fuente: Savia Comunicación

ago 31

Desde Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), aseguramos que el precio del Pan y de los derivados de la harina no deberían sufrir modificaciones debido a una serie de consideraciones, que creemos importante enumerar:

  • Los salarios, alquileres, servicios públicos y los impuestos representan más del 90% del precio del pan. El trigo solo incide en menos del 10%. Un incremento del precio del trigo del 15% incide en menos del 2% del precio del pan.
  • El gobierno interviene en el mercado de trigo a través de las cuotas de exportación que permiten a los molinos comprar a precios inferiores a los de mercado. Esto es un subsidio a la molinería y a las panaderías.
  • A su vez, el precio de la bolsa de harina – 50 kgs – está regulado por el gobierno entre 47 y 53 pesos a través de las compensaciones que permiten subsidiar – a través del fondo de la soja- $22 por bolsa. Es decir un 50% del precio final de venta que reciben los molinos argentinos.
  • El sector molinero, proveedor de harina para el mercado interno, es el principal beneficiado con subsidios a la compra de trigo con 2.248 millones de pesos desde 2007.
  • El subsidio a la harina representa a precios de hoy el acceso al consumo de 1 año de pan gratis para toda la población o 2 años para los sectores pobres.
  • El precio del pan no debería sufrir modificaciones ya que su principal insumo está subsidiado, de igual forma que, por ejemplo, algunos servicios públicos, como el gas, el transporte de pasajeros o la electricidad.

Por lo anteriormente enumerado, los que integramos CRA estamos fuertemente convencidos de que no existen motivos para que el precio del pan o de las pastas está sufriendo modificaciones. Las razones se pueden encontrar en la especulación de los comercios que se abusan de los consumidores.

Como así también, creemos que otras razones se pueden buscar en las expectativas inflacionarias del 30% para 2010 y 2011 que impactan en las remarcaciones de precios, en este caso en los productos farináceos.

Fuente: CRA

Contactos de Prensa
prensa@cra.org.ar | www.cra.org.ar
PUKEN | 011-4343-2154 / 5588 | 011-15-5126-2750 | 011-15-6003-8133
Confederaciones Rurales Argentinas | 011-4300-4451

ago 25

(Desde Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), aseguramos que el precio del Pan y de los derivados de la harina no deberían sufrir modificaciones debido a una serie de consideraciones, que creemos importante enumerar:

  • Los salarios, alquileres, servicios públicos y los impuestos representan más del 90% del precio del pan. El trigo solo incide en menos del 10%. Un incremento del precio del trigo del 15% incide en menos del 2% del precio del pan.
  • El gobierno interviene en el mercado de trigo a través de las cuotas de exportación que permiten a los molinos comprar a precios inferiores a los de mercado. Esto es un subsidio a la molinería y a las panaderías.
  • A su vez, el precio de la bolsa de harina – 50 kgs – está regulado por el gobierno entre 47 y 53 pesos a través de las compensaciones que permiten subsidiar – a través del fondo de la soja- $22 por bolsa. Es decir un 50% del precio final de venta que reciben los molinos argentinos.
  • El sector molinero, proveedor de harina para el mercado interno, es el principal beneficiado con subsidios a la compra de trigo con 2.248 millones de pesos desde 2007.
  • El subsidio a la harina representa a precios de hoy el acceso al consumo de 1 año de pan gratis para toda la población o 2 años para los sectores pobres.
  • El precio del pan no debería sufrir modificaciones ya que su principal insumo está subsidiado, de igual forma que, por ejemplo, algunos servicios públicos, como el gas, el transporte de pasajeros o la electricidad.

Por lo anteriormente enumerado, los que integramos CRA estamos fuertemente convencidos de que no existen motivos para que el precio del pan o de las pastas está sufriendo modificaciones. Las razones se pueden encontrar en la especulación de los comercios que se abusan de los consumidores.

Como así también, creemos que otras razones se pueden buscar en las expectativas inflacionarias del 30% para 2010 y 2011 que impactan en las remarcaciones de precios, en este caso en los productos farináceos.

Fuente: CRA

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ago 18

El manejo de los daños ocasionados por aves en cultivos y otras producciones extensivas presenta un desafío particular: no existe una única medida de control.

“La superpoblación de palomas torcazas se transforma en problema al destruir cultivos de girasol, sorgo, cebada y trigo en las provincias de Chaco, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, La Pampa y Buenos Aires”, explicó Jaime Bernardos, especialista en manejo de vida silvestre del INTA Anguil –La Pampa–.

En los últimos cuatro años la paloma tuvo un crecimiento exponencial debido a la expansión de la superficie agrícola, la presencia de montes cercanos a los cultivos –lugar perfecto para que la población de palomas se reproduzca– y la disponibilidad de agua. “Mientras la paloma tenga alimento tendrá los recursos para seguir creciendo”, indicó Bernardos.

Según el técnico de Anguil, las características ecológicas de las palomas medianas las hacen particularmente exitosas en su adaptación a los cambios en los agroecosistemas ya que poseen alta supervivencia, oportunismo para la reproducción y oportunismo dietario.

Sonia Canavelli, especialista en ecología y conservación de vida silvestre del INTA Paraná, remarcó que “el manejo de los daños ocasionados por aves en cultivos u otras producciones extensivas presenta un desafío particular, pues no existe una única medida de control que ofrezca resultados inmediatos, eficiente en términos económicos y con bajo impacto ambiental”.

El enfoque del INTA apunta, entre otras medidas, a reducir los daños y la tasa de crecimiento de la población. Al respecto se realizan ensayos de limpieza del extracto arbustivo, práctica con la que se logró una merma del 75% en la cantidad de nidos.

Además, según Canavelli, quien trabaja en un proyecto sobre “Bases ecológicas, sociales y tecnológicas para disminuir los conflictos entre las actividades agropecuarias y las especies silvestres”, uno de los principales factores que regularían la abundancia de palomas medianas sería el alimento disponible a lo largo del año.

Por esto, todas las medidas que se adopten para disminuir la cantidad de granos disponibles en el campo contribuirían a mantener las poblaciones de palomas en niveles tolerables, además de aumentar las ganancias –al reducir otras fuentes de pérdidas sobre los cultivos–.

La única alternativa de manejo efectiva por sí sola en el corto, mediano y largo plazo, es la exclusión de las aves del lote mediante redes o tramas multifilamentos –lo cual es factible sólo en cultivos intensivos de alto valor–.

Cualquier otra alternativa que se utilice tiene resultados inciertos y, por ello, requiere el diseño cuidadoso de una estrategia orientada a disminuir o, en lo posible, prevenir los daños.

Entre las recomendaciones, los técnicos del INTA puntualizaron que “lo ideal sería que no se pierdan granos durante el proceso de cosecha de girasol porque –junto a los rastrojos– servirán de alimento, permitiéndoles mantenerse, crecer y reproducirse”.

Además, “es crucial –según la investigadora de Paraná– incorporar el manejo del daño por aves dentro del esquema general de manejo del cultivo, incluso antes que el cultivo esté implantado, y no esperar a tener las aves en el lote para analizar qué medidas tomar. Finalmente, es fundamental monitorear frecuentemente los lotes, para aplicar las estrategias y tácticas necesarias en el momento adecuado”.

Biorrepelente
Los biorrepelentes son compuestos en base a productos naturales que se aplican al cultivo para disuadir a las aves. En este sentido, María Elena Zaccagnini –coordinadora del área estratégica de Gestión Ambiental– explicó que “en la Argentina no hay productos registrados para el control de aves, por lo cual el uso de cebos tóxicos está prohibido. Estos métodos generan fuertes impactos ambientales, no sólo para las aves sino para toda la red alimentaria, con lo cual los impactos de toxicidad pueden llegar a afectar la salud humana”.

Sugerencias
Para disminuir los daños en lo cultivos maduros, como girasol o sorgo, además de algunas de las medidas anteriores –como sembrar grandes extensiones y evitar la siembra en sitios atractivos–, sería importante:

- Usar variedades o cultivares menos susceptibles o más resistentes –sorgo antipájaro, variedades de girasol con mayor inclinación de los capítulos–.
- Controlar eficientemente las malezas e insectos, los cuales pueden atraer a las aves a los lotes antes que el cultivo esté maduro.
- Cosechar anticipadamente, para disminuir el período de susceptibilidad del cultivo.
- Reducir al máximo las pérdidas por cosechadora.
- Disminuir los granos disponibles en rastrojos.
- Disminuir las pérdidas de granos durante el transporte.

Estas sugerencias permitirían reducir factores de pérdida adicionales a las aves y, además, disminuir los granos disponibles para las mismas, especialmente en momentos en que, naturalmente, serían escasos.

Fuente: INTA INFORMA 598

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