La canciller responde a las criticas
"Alemania no tiene recursos ilimitados"
En
una entrevista, Merkel defendió su plan de reformas para la eurozona;
advirtió que Berlín no dispone de fondos para salvar al bloque
BERLIN.-
Basta con atravesar las puertas de la Cancillería Federal en Berlín,
subir hasta la planta en la que Angela Merkel tiene su despacho -la
canciller en persona abre la puerta- para comprender dónde reside de
verdad el poder en Europa.
Ningún
otro lugar de la vieja Europa refleja hoy la imagen del poder tout
court, la teatralidad del imperio, como este imponente edificio situado
majestuosamente frente al antiguo Reichstag, en el centro de Berlín. Más
de 12.000 metros cuadrados lo convierten en uno de los mayores
edificios gubernamentales del mundo: casi ocho veces la Casa Blanca. En
un momento de la entrevista, realizada el jueves pasado y publicada ayer
por varios diarios europeos, se le consulta a Merkel si su carácter, su
permanente exigencia de rigor, no transmite también una imagen de una
Alemania dura, dogmática, dominante.
-Me tomo en serio esas preocupaciones. Pero son infundadas…
-Raras
veces un canciller alemán ha acumulado un poder tan exorbitante. Se la
llama "Madame Europa", "Canciller de Hierro", "Frau Bismarck". ¿No le
resulta inquietante?
-Actúo
según mi leal saber y entender. [...] Pero si nos limitáramos a
mantener un mero trato de cortesía y diluyéramos todos los
planteamientos reformistas, sin duda le haríamos un flaco favor a
Europa.
Esto
es, ni sí ni no. No se niega el poder, ni se ocultan las evidencias, se
pretende tan sólo su uso benéfico para con el proyecto europeo desde la
firme convicción de que sus ideas -la austeridad y las soluciones
alemanas- acabarán por imponer su valor de cambio en los mercados
revueltos por los descalabros fiscales, los millones de desempleados.
De
todas formas, resultaría muy injusto no resaltar que, pese a las
descalificaciones que sufrió el europeísmo de Merkel, la canciller sí es
capaz de evocar sus ideales en voz alta y de expresar su adhesión al
ideal europeísta.
"Pero
ese sentimiento europeísta no será suficiente para proporcionar
bienestar y empleo a la gente. Tenemos que trabajar por ello todos los
días", dice.
A
eso se dedicará cuando cierre la puerta. En contra de muchos clichés,
Merkel sí tiene una idea de para qué sirve Europa, de cómo construirla y
rescatarla de la deriva actual.
-Comparando la Unión Europea con una orquesta sinfónica, ¿qué grupo de instrumentos le corresponde a Alemania?
-En
la orquesta europea que yo me imagino no hay pueblos a cargo de los
tonos suaves y otros que sólo toquen el trombón de varas, sino que cada
pueblo está representado en cada una de las secciones instrumentales.
-¿La orquesta asimiló la partitura? Concretamente: ¿tienen controlada la crisis?
-Es
cierto, nuestro propósito es tocar juntos para que Europa suene como
una orquesta afinada. Y también en política hay pasajes de la
composición que van en tono mayor y otros en tono menor, y hay armonías y
disonancias.
-¿Y qué hay del dominio de la partitura?
-Todavía
no superamos la crisis. Por un lado están las dificultades actuales,
que siguen requiriendo nuestro esfuerzo: el endeudamiento extremo de
algunos países, a menudo acumulado durante largos años y agravado por la
crisis, casi siempre acompañado de un elevado desempleo y severas
debilidades estructurales. Y, por otro, naturalmente, está el caso
específico de Grecia, donde aún no se consiguió estabilizar la situación
a pesar de todos los esfuerzos. Antes que nada, tenemos que calmar todo
esto para recuperar la confianza de los mercados. [...] Está bien que
mientras tanto hayamos desarrollado una posición común en las cuestiones
de disciplina presupuestaria y la reducción de la deuda, pero eso no
basta. Europa necesita más crecimiento y empleo; de cara al futuro tiene
que seguir siendo capaz de consolidarse frente a la competencia
mundial.
-¿Tiene dudas sobre la política seguida hasta ahora para combatir la crisis?
-Un
buen político siempre tiene dudas y, por tanto, revisa permanentemente
sus respuestas. Naturalmente que quiero mantener el euro y la UE; así
pues, no tengo dudas acerca de las metas. Pero en lo que respecta al
camino para alcanzar las metas, con frecuencia hay ponderaciones y
compromisos: ¿cómo se concreta un pacto fiscal, qué hacemos con la
legislación laboral, cómo repartimos los fondos estructurales?
-¿Por qué es tan difícil el aprendizaje?
-En
el pasado, en Europa a veces nos hemos puesto una venda en los ojos.
Durante mucho tiempo tampoco los mercados reaccionaron ante los
problemas, como, por ejemplo, el desfase de competitividad en relación
con Grecia. Y, finalmente, en demasiadas ocasiones hemos incumplido las
reglas que nosotros mismos nos impusimos, como con el Pacto de
Estabilidad.
-¿Cuál fue hasta ahora su experiencia más importante en la crisis?
-Al
principio se discutió mucho si en Europa simplemente estábamos siendo
víctimas de los especuladores. Entre tanto, y he aquí el paso decisivo,
hemos sacado a la luz las raíces de nuestros problemas. A lo largo del
último año y medio muchos países realizaron esfuerzos increíbles y
dolorosas reformas, por lo que merecen todo mi respeto. Pienso que, en
conjunto, encontramos un buen equilibrio entre solidaridad europea y
responsabilidad propia a nivel nacional. Estoy profundamente convencida
de lo siguiente: si sacamos las lecciones de todos los errores y
omisiones, tras la crisis Europa será mucho más fuerte que antes de la
crisis.
-Sin
embargo, en el tema de la solidaridad también hay otras opiniones.
Italia reclama mucho más apoyo. ¿Qué entiende usted por solidaridad?
-Que
ayudemos a nuestros socios europeos en la expectativa de que también
ellos mismos realicen todos los esfuerzos necesarios para mejorar su
situación. Así lo hemos hecho en el caso del Fondo Europeo de
Estabilidad Financiera (FEEF). Por cierto que la idea de este mecanismo
de rescate procede de Alemania. Estamos dispuestos a ser solidarios.
Pero a la vez siempre hemos señalado que tenemos que ayudar sobre la
base de los tratados de la Unión Monetaria, los cuales establecen
taxativamente que ningún país puede responder por las deudas de los
demás.
-Así que su solidaridad adopta una forma muy estricta…
-Nosotros
somos solidarios, pero tampoco debemos olvidar nuestra propia
responsabilidad. Ambas cosas van unidas. No tiene sentido que prometamos
más y más dinero, pero no combatamos las causas de la crisis. En
España, por ejemplo, más del 40% de los jóvenes están desempleados, lo
cual también se debe, entre otros factores, a la legislación. Pido que
esta referencia no se entienda como un reproche, porque siento gran
respeto por los esfuerzos de España para introducir reformas. Abogo por
que en Europa aprendamos los unos de los otros. Por mucho que apoyemos
las ayudas multimillonarias y los paraguas de rescate, también nosotros,
los alemanes, tenemos que tener cuidado, para que al final no nos
quedemos sin fuerzas, porque tampoco nosotros disponemos de
posibilidades ilimitadas, y eso no ayudaría a Europa en su conjunto.
-¿Hasta qué punto hay riesgo de que Europa se escinda?
-Yo
no veo que haya una escisión de Europa, pero es obvio que los mercados
están comprobando nuestra voluntad de mantenernos cohesionados. En esta
crisis hemos alcanzado una fase totalmente nueva en Europa: ello se
traduce, por así decirlo, en una política interior europea. Ya no
podemos limitarnos a mantener únicamente un trato diplomático entre
nosotros, debemos abordar y resolver los problemas sin paños calientes.
-¿La fortaleza de Alemania es un obstáculo para el crecimiento de otros?
-No.
Y a nadie le beneficiaría que Alemania se debilitara. Por supuesto que
con el tiempo tenemos que reducir los desequilibrios en Europa, pero
haciendo que otros países aumenten de nuevo su competitividad, no que
Alemania sea más débil.
-El
canciller de Polonia, Radoslav Sikorski, afirmó que teme más a una
Alemania inactiva que a una Alemania que ejerza liderazgo. ¿Alemania
cumple suficientemente esta función?
-La
consideración básica es que Alemania es un país europeo importante y
asume la responsabilidad que esto lleva aparejado. Pero hay veces en que
alguien solicita que se ejerza liderazgo para no tener que asumir su
propia responsabilidad, porque sabe que la capacidad de liderazgo
siempre entraña riesgos. Alemania no se arredra a la hora de asumir
riesgos por la buena causa, pero en Europa lo primero que debemos hacer
es ponernos de acuerdo sobre un derrotero común. [...] No quiero una
Europa que sea un museo donde se arrumbe todo aquello que algún día fue
bueno, sino una Europa que tenga éxito creando cosas nuevas.
-¿Incluye su visión los Estados Unidos de Europa?
-Mi
visión es la unión política, porque Europa tiene que seguir su propio y
exclusivo camino. Tenemos que aproximarnos paso a paso, en todos los
ámbitos políticos. Porque lo cierto es que cada vez percibimos con mayor
nitidez que cada tema del vecino nos incumbe recíprocamente. Europa es
política interior.
El País (España) – J. Moreno y S. Kornelius
Advertencia en Davos
DAVOS,
Suiza (AFP).- La canciller alemana, Angela Merkel, se mantuvo firme
ayer en sus propuestas para salir de la crisis europea al hablar en la
inauguración del Foro Económico Mundial, que busca respuestas para
superar esta amenaza para el capitalismo. "No queremos asumir
compromisos que no podamos cumplir", dijo, en respuesta a aquellos que
exigen aumentar el fondo de rescate, como la jefa del FMI, Christine
Lagarde. Además, afirmó que los países europeos deben estar dispuestos a
ceder más competencias a la Unión Europea para garantizar el futuro del
proyecto europeo.
El País (España)