El vicepresidente acusó a la empresa de tener una "lógica financiera de corto plazo".
La Nación.-
Mientras el presidente de Repsol, Antonio Brufau,
continúa en la Argentina en medio de gestiones para intentar desactivar
la escalada de tensión en la relación del Gobierno con YPF, desde el
kirchnerismo volvieron a reclamarle más inversión y dieron entidad al
debate sobre su posible estatización.
"El problema no es si YPF es privada o no privada, sino
si tiene sentido nacional, si su sistema de funcionamiento está pensado
en la producción petrolífera o con lógica financiera de corto plazo",
dijo el vicepresidente Amado Boudou en declaraciones formuladas a Canal
7.
En las últimas semanas, la presidenta Cristina Kirchner y
otros funcionarios nacionales cuestionaron a la principal petrolera del
país, sobre todo después de que el Gobierno se hizo eco de una denuncia
por "cartelización" para cobrar sobreprecios en la venta de gasoil a granel para transporte de pasajeros.
A estos hechos se sumó la decisión del Gobierno de suspender
los programas Petróleo Plus y Refino Plus, destinados a incentivar la
producción de crudo y combustibles. La medida significó un recorte de
unos 2000 millones de pesos en créditos fiscales para las petroleras.
La noticia, que se conoció el viernes pasado, repercutió
ayer de manera negativa en la cotización de Repsol en la Bolsa de
Madrid. Las acciones de la compañía se desplomaron un 4,09%, el peor
valor de todo el Ibex 35.
En este contexto, Brufau vino al país con objeto de
reunirse con las autoridades nacionales. Medios españoles consignaron
que el empresario -a la sazón, también presidente de YPF- tenía agendada
ayer una reunión con el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido . Sin embargo, ni en la empresa ni en el Gobierno pudieron confirmar la información.
Contradicción
"Es necesario que YPF, como tiene más del 60 por ciento
del mercado hidrocarburífero en la Argentina, haga uso de toda su
capacidad instalada y potencialidad de inversión, que se explore, pero
también que se produzca", afirmó Boudou. Y, en lo que pareció una
crítica elíptica a De Vido, responsable de la política energética desde
2003, afirmó: "En un proceso de crecimiento como el que se da en la
Argentina desde 2003, con mayor necesidad de combustible cada año, no es
razonable que teniéndolo en nuestro suelo se esté importando". En ese
sentido, el vicepresidente reclamó "que las petroleras lleven al máximo
el nivel de inversión".
Boudou cuestionó que "a partir de 1999 empezó a declinar
la producción de petróleo de YPF y luego de 2003, la de gas".
Curiosamente, el vicepresidente contradijo así las afirmaciones que
Cristina Kirchner realizó durante un acto en la sede de YPF en Puerto
Madero, el 7 de diciembre de 2010. La Presidenta había afirmado allí que
los anuncios sobre hidrocarburos no convencionales eran la prueba "del
resultado exitoso de la incorporación del socio argentino", en alusión
al grupo Eskenazi, que hoy tiene el 25,46% de la petrolera..