La Fed promete dos años de dólar barato e impulsa a las bolsas

 

Ben Bernanke afirmó que las tasas se mantendrán
bajas hasta fines de 2014. Wall Street caía, pero ganó 0,9%. El euro
trepó frente al dólar de inmediato. Para tranquilizar a los críticos del
estímulo monetario, por primera vez la Fed se fijó una meta de
inflación.

La Fed promete dos años de dólar barato e impulsa a las bolsas

 

Ben
Bernanke afirmó que las tasas se mantendrán bajas hasta fines de 2014.
Wall Street caía, pero ganó 0,9%. El euro trepó frente al dólar de
inmediato. Para tranquilizar a los críticos del estímulo monetario, por
primera vez la Fed se fijó una meta de inflación

 

La
Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) sorprendió ayer al asegurar
que el consenso de su directorio es el de mantener la tasa de
referencia en mínimos históricos hasta fines de 2014, más de dos años de
dólar barato. Además, por primera vez en su historia, adoptó una meta
de inflación, un viejo y resistido objetivo del titular de la Fed, Ben
Bernanke, y la fijó en el 2%. Como resultado, el euro subió 0,7% a
1,3114 dólares y Wall Street pasó de números negativos a ganar 0,87%.

 

En
la primera reunión del año de su comité de política monetaria, la Fed
comunicó que planifica sostener la tasa de interés de referencia en el
0,25% actual hasta finales de 2014, anticipó que el desempleo se
mantendrá alto pero en descenso y minimizó las preocupaciones
inflacionarias.

 

“Las
condiciones económicas -incluyendo bajos niveles de utilización de la
capacidad instalada y una perspectiva de de inflación bajo control en el
mediano plazo- garantizarían niveles excepcionalmente bajos para las
tasas de interés al menos hasta fines de 2014”, detalló el comunicado de
la autoridad monetaria.

 

En
su anterior comunicación, en diciembre pasado, el comité de política
monetaria había estimado “hasta mediados de 2013” el mantenimiento de
las tasas bajas. Hasta ayer, el mercado esperaba que el horizonte se
alargara sólo hasta mediados de 2014.

Tecnicismos
aparte, ayer Bernanke envió a los mercados la señal de que, a pesar de
los tenues progresos de la economía en los últimos meses, no está
satisfecho con el nivel de crecimiento ni el de empleo. En consonancia,
la Fed redujo sus expectativas de crecimiento del PBI para este año
hasta un rango de entre el 2,2% y el 2,7%, contra el 2,5%-2,9% anunciado
previamente.

 

El
banco central apenas recortó su proyección sobre la tasa de desempleo
para el 2012 a un rango de entre 8,2% y 8,5%, desde el 8,5%-8,7%
anterior.

 

La
otra gran sorpresa que dio Bernanke ayer fue la instauración de una
meta de inflación en 2%, lo que fija un techo para los rendimientos de
los bonos del Tesoro, desincentivando las compras de esos activos en
favor de opciones más riesgosas.

 

“Creo
que Bernanke encontró el mejor momento para hacer esto”, comentó Carlos
Olivieri, asesor financiero y profesor de las universidades Austral,
CEMA y Di Tella.

“El
número uno de la Fed dejó en claro que está muy cómodo respecto de la
inflación, a pesar de las críticas, y que seguirá con su política
monetaria laxa. Esto le va a dar aire a un mercado que empieza a creer
que lo peor ya pasó, y los más beneficiados van a ser los valores de las
acciones”, añadió.

 

Así,
mientras los bonos del Tesoro a 5 y 10 años ajustaban sus rendimientos a
esa nueva expectativa (los de los bonos a 5 años cayeron a 1,98%), los
activos de renta variable borraban pérdidas y volvían a números
positivos.

 

La
jornada había empezado con bajas, debido a las dudas que todavía genera
la falta de un acuerdo entre Grecia y sus acreedores privados. Los
mercados europeos, que cerraron antes del anuncio de la Fed, sintieron
estos temores y cerraron con bajas generalizadas. El FTSE de Londres
bajó 0,5%, el CAC francés cayó 0,3% y la bolsa de Milán perdió 0,6%.

 

En
cambio, los dichos de Bernanke llegaron a tiempo para revertir la
tendencia de Wall Street. El índice Dow Jones ganó 0,64%, y el Standard
& Poor’s 0,87%, después de haber perdido durante toda la rueda.

 

El
optimismo también se vió impulsado por el desempeño de la acción de
Apple, que informó ganancias récord el martes y ayer subió 6,24%. La
empresa registró un beneficio neto récord de u$s 13.064 millones de
octubre a diciembre, el doble que en mismo período de 2010.

 

La
expectativa de dos años de dólar barato también ayudó al euro, que
llegó a ganar 0,7% frente al dólar hasta un máximo en cinco semanas.

 

También
la bolsa local sintió el impulso de la política monetaria de los
Estados Unidos. El Merval revirtió así un día bajista para cerrar con un
alza del 0,6%.

 

El Cronista – Matías Barbería

 

 

La cruzada de Ben y las risotadas de la Fed

 

En
la tierra de los indicadores bizarros, el índice de carcajadas de la
Fed bien podría ser el último hallazgo. A fuerza de ingenio -o quizás
demasiado tiempo libre- la gente del sitio The Daily Stag Hunt se ha
tomado el minucioso trabajo de analizar la transcripción de las
reuniones del FOMC (el comité de política monetaria de la Fed) en
función de una única e insólita variable: la cantidad de risas de sus
miembros.

 

La
correlación no es chiste: a más altos los precios de las viviendas en
EE.UU., más risueña la atmósfera en la Fed. El período de más carcajadas
calza a la perfección (2000-2006) con la formación de la burbuja
inmobiliaria y el momento en que la exuberancia irracional del mercado
hacía creer que la fiesta nunca acabaría. Aunque siempre acaba.

 

En
el 2000 el número medio de risas por encuentro fue de 16,5. Seis años
después la media de carcajadas recogida en las actas era de 43,7. Si
bien el período coincide mayormente con la era greenspaniana, el máximo
se registró en la reunión de octubre de 2006, ya con Ben Bernanke: la
discusión se vio interrumpida en 65 ocasiones por las risas.

 

Claro
que hace tiempo que en la Fed el ánimo se ha vuelto bastante más
sombrío. Y hoy Bernanke ya no sólo intenta mantener a flote al mercado
sino también reescribir esa tradición que hizo de la Fed uno de los
organismos más crípticos y nebulosos del mundo.

 

Mientras
Alan Greenspan obligaba al mercado a sondear cada palabra de sus
comunicados como quien busca quebrar un código (un énfasis podía
entusiasmar a las bolsas), Bernanke ha optado por dinamitar esa
herencia.

 

Las
conferencias de prensa que inauguró a fines de abril del año pasado ya
habían sido todo un hito: por primera vez la cabeza del banco central
descendía a la arena de los mortales para un roce mundano con la prensa.

 

Ahora,
la decisión de publicar proyecciones para la tasa de interés de
referencia “algo que ya hacen algunos pocos bancos centrales del mundo
como el de Suecia, el de Noruega y el de Nueva Zelanda” supone algo sí
como convidar al mercado a asomarse a la bola de cristal monetaria.

 

Y
de hecho Bernanke acaba de completar su revolución, con un viejo anhelo
cuyo tiempo finalmente ha llegado: las metas de inflación.

 

Si
bien la adopción de este tipo de objetivos refuerza el compromiso del
organismo en materia de precios y calla de algún modo a quienes vienen
especulando con la convalidación de una mayor inflación para licuar
niveles monstruosos de deuda, lo cierto es que hasta ahora había
encontrado resistencia en el Congreso, donde muchos temían que el cambio
podía ir en desmedro del otro mandato sagrado de la Fed: el empleo.
Pero el “inflation-targeting” también tiene otras bondades, como allanar
el camino hacia un eventual QE III, esto es, una tercera ronda de
emisión vía la recompra de bonos, una de las herramientas heterodoxas de
política monetaria de las que se ha valido Bernanke para aceitar el
mercado. Las metas ayudarían a ahogar las críticas de quienes ven en
esta estrategia “a la que Europa por ejemplo se resiste con tanta
virulencia” el germen de un rebrote inflacionario.

 

De
todos modos, los analistas están divididos en cuanto al QE III. Según
una encuesta de Bloomberg, la mitad cree que habrá una nueva etapa de
compra de activos, mientras que la otra mitad lo descarta. Además, tres
miembros de la Fed expresaron ayer su convicción de que el primer
incremento de tasas debería ser tan pronto como a fines de este año,
mientras que otros tres lo ven en el 2013, lo que permite presumir que
habrá un núcleo duro de oposición interna para avanzar con la medida.
Para los que ya perdieron la cuenta, la Fed compró u$s 2,3 billones en
bonos en dos rondas que fueron de diciembre de 2008 a marzo de 2010 y de
noviembre de 2010 a junio de 2011.

 

En
todo caso, la promesa de tasas planchadas por otros dos años no debería
hacerle en principio ningún favor al dólar, que ayer se hundió tras la
noticia. Sin embargo, el euro tiene pocas chances por ahora. Es que el
mercado especula con hasta dos recortes de tasas en Europa en la primera
mitad del año (que llevarían el costo del dinero de 1% a 0,5%), lo que
neutralizaría cualquier impulso de corto plazo atado a la clausura del
canje griego y las generosas inyecciones de liquidez del Banco Central
Europeo (en febrero habrá otra subasta de fondos a 3 años).

 

De
hecho, los inversores que han ganando con el euro en el último tiempo
son quienes lo han utilizado como moneda de fondeo para “carry-trade”.
Endeudarse en euros e invertir en monedas de Australia, Brasil, México,
Sudáfrica y Corea del Sur ofreció un retorno de casi 8% desde que Europa
recortó el costo del dinero por primera vez en más de dos años a
comienzos de noviembre. Quienes utilizaron el yen o el dólar, en cambio,
perdieron 0,3% y 1% en el mismo período.

 

Mientras
tanto, detrás de las gruesas paredes, en el encierro de las reuniones
monetarias “donde la disidencia entre los miembros se ha vuelto cada vez
más pública” el clima ya no parece dar para risa. Aunque mejor
desconfiar de los tiempos de las risotadas.

 

El Cronista –

NegociosPermalink

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