La industria de la carne está en rojo

 Anticipan que habrá más cierres de frigoríficos en 2012; la crisis
global, la sequía y hasta la quita de subsidios a los consumidores los
perjudica.

La Nación.-

En la góndola, la gente se queja de que la carne está
cara o, al menos, mucho más cara de lo que estaba acostumbrada a
pagarla. Sin embargo, en los frigoríficos se quejan de que los números
no cierran.

La realidad es que, pese al incremento de los precios, la
industria de los comercializadores de carne vive su peor momento en una
década, y no hay señales de que su situación mejore. Incluso hay
quienes advierten que podría empeorar en el corto plazo.

Hace algunas semanas, el grupo brasileño JBS, dueño de
Swift, fue noticia por el cierre de su planta en Venado Tuerto. Pero, en
contexto, es uno más de muchos otros casos. En dos años, de hecho,
cerraron sus puertas 120 de las 550 plantas que existían en el país, y
se destruyeron 13.200 empleos sobre un total de 32.000, según los datos
que se manejan en el sector.

"El mayor problema de la industria es la falta de
animales para faena", explica Miguel Schiariti, presidente de la Cámara
de la Industria y el Comercio de Carnes de la República Argentina
(Ciccra). "Este es un negocio de volumen y de márgenes chicos, en donde
el valor del animal es el 85% del costo de producción", explica.

Desde 2006, año en que el gobierno de Néstor Kirchner
intervino el mercado de la carne para garantizar precios bajos en el
mercado interno, los productores empezaron a liquidar cabezas. El stock
ganadero cayó un 17% entre 2008 y 2010. Si bien en un primer momento la
sobreoferta de ganado benefició a los frigoríficos, la ecuación se
revirtió al poco tiempo, cuando ante la menor cantidad de hacienda
disponible provocó un alza del precio de los vacunos.

"Hay una capacidad instalada de entre 18 y 19 millones de
animales para faenar al año, y hoy estamos en 11 o 12", ilustra Jorge
Torelli, gerente general del frigorífico Mattievich.

En rigor, la mayoría de los frigoríficos opera a pérdida
en la actualidad. De acuerdo con los cálculos del sector, el margen que
les queda entre la venta de la media res en el mercado y la venta de las
menudencias, el cuero y los restos del animal no suma lo suficiente
como para cubrir los gastos que tienen entre salarios (que en 2011
aumentaron un 32% en tres cuotas), operación de la planta (luz, agua,
entre otros servicios), logística e impuestos (ver infografía). Para
empeorar aun más los números del sector, la crisis internacional provocó
recientemente una fuerte caída del precio del cuero.

"Es muy poco lo que transforma y agrega la industria, por
lo que los márgenes son chicos", refuerza el dueño de un frigorífico
enfocado en el consumo interno, que pidió no ser nombrado. "Hoy los
márgenes se logran porque se patea para adelante el pago de impuestos o
se los ignora. El problema es que en este caso no sabés cuándo te van a
cortar la cabeza", dijo la fuente. Además, según afirma, claramente hay
una diferencia entre quienes operan de manera informal y quienes tratan
de hacer las cosas bien.

En la industria, no obstante, hay quienes hacen un mea
culpa y señalan que, una posibilidad de mejorar los márgenes sería
entregar productos con mayor terminación, en otras palabras, pasar más
de la media res al box beef (cortes envasados al vacío). Sin
embargo, comenta Schiariti, una traba para ello es que sólo los
supermercados reciben este tipo de cortes, mientras que la mayoría de
las carnicerías (donde se coloca el 87% de la carne vendida en el
mercado interno) no quiere romper con la tradición de la media res.
"Sería bueno poder darle valor agregado; si se comercializara todo en box beef , la carne valdría un 20% más", dice Schiariti.

Al mismo tiempo, con balances en rojo y, en muchos casos,
deudas impositivas, son contadas las empresas que pueden lograr un
financiamiento bancario, que les permita salvar los números o hacer
nuevas inversiones.

Barreras a la exportación

"En la ganadería siempre hubo ciclos, pero ahora la fase
mala está profundizándose por efecto de las políticas públicas", señaló,
por su parte, un directivo de un frigorífico exportador. "El Gobierno
además tiene una enorme capacidad de fuego: hoy si quiere no te da los
permisos para exportar y te morís".

La industria se divide entre los frigoríficos de
exportación y los de consumo nacional, regional (que pueden vender carne
en alguna provincia) y municipal. Pero el control por parte del
secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, de los cupos de
exportación terminó haciendo que más jugadores se volcaran al mercado
interno. Moreno les estableció a los exportadores una ecuación simple,
pero insuficiente: por cada 2,5 toneladas que exporten, deben garantizar
una en la plaza local, a precios bajos ("la barata", como se la conoce
en la jerga).

Los resultados de la política estatal están a la vista:
las exportaciones cayeron un 64% de 2009 a 2011. Según datos del
Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva), el año
pasado se vendieron al exterior apenas 240.000 toneladas de res con
hueso, el volumen más bajo desde 2001, cuando el brote de fiebre aftosa
cerró prácticamente por completo los mercados para la Argentina.

Un horizonte desalentador

En el corto y mediano plazo, las perspectivas no son muy
alentadoras, y Schiariti admite que habrá más cierres de plantas y
destrucción del empleo. Por lo pronto, porque el ciclo de la ganadería
demora generalmente entre tres o cuatro años, si no más. Esto significa
que llevará un tiempo recuperar el stock de cabezas y así, incrementar
la oferta de materia prima.

Pero, además, en abril se reabren las paritarias del
sector, que amenazan con seguir poniéndole presión a los márgenes del
negocio.

Mientras, el precio de la carne en el mercado minorista
-única variable que podrían ajustar, y que ayudaría a incrementar los
márgenes- ya no admite más subas, según coinciden en la industria.
Incluso, hay técnicos que anticipan una caída en los precios de venta al
consumidor en los próximos meses, porque el cierre de las exportaciones
dejó una sobreoferta de novillos pesados que deberán colocarse en el
mercado interno.

"El precio lo pone el consumidor", dice Schiariti. "Y
dependerá de cómo vengan los salarios y el impacto que tengan la
eliminación de los subsidios en sus bolsillos. Pero todo hace pensar que
2012 va a ser un año difícil", agregó el directivo.

Aun así, hay unos pocos que no se resignan. Y pese a que
echan por tierra lo que consideran a esta altura "el mito de que la
Argentina tiene mucha carne y barata", aseveran que, de existir una
buena política de estado, la industria podría recuperar parte de le
lustre perdido. "Tenemos potencial para contar con la mejor carne del
mundo, y barata, pero no lo estamos aprovechando", se lamentan.

EN DESCENSO
16,7%
Es lo que cayeron las exportaciones de carne -tanto enfriada, como congelada y procesada-, en 2011 versus 2010, según Ipcva.

13.200
Son los puestos de trabajo que se destruyeron en la industria en los últimos años, sobre un total de 32.000.

120
Son las plantas frigoríficas que cerraron en dos años, sobre un total de 550, según señalan en el sector..

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