Por US$ 5000 se puede escalar el Aconcagua sin cargar mochilas ni preocuparse por nada más que caminar.
La Nación.-
Escaladas de lujo en medio de la nieve. Foto: Archivo
El Aconcagua, la cumbre más alta del
mundo fuera de los Himalayas, ha convertido a la provincia de Mendoza en
uno de los lugares emblemáticos del montañismo internacional. Todos los
veranos el coloso nevado (de 6962 metros) recibe a más de 7500 personas
que llegan desde los cinco continentes para escalarlo (o al menos
intentarlo). Y como en toda actividad humana, existen modalidades
adaptadas para gente con alto poder adquisitivo.
En la última década se ha desarrollado una forma de
andinismo VIP que consiste en no sufrir demasiado. "Ni siquiera tienen
que cargar con la mochila", explica Alfredo Dallasta, dueño de la
agencia 7000 Extreme- Cumbres Argentinas, que organiza expediciones para
extranjeros que quieren coronar la mítica cumbre sin tener que hacer
más que caminar. Las ofertas más exclusivas incluyen un guía y un
porteador individual por excursionista, teléfono por satélite, Internet,
tres comidas calientes diarias y casi cualquier comodidad posible a
5000 o 6000 metros de altura.
Una aventura andina desprovista de lujos en Mendoza puede costar entre U$S 1500 y 2000
En la ciudad de Mendoza hay diversas agencias y empresas
especializadas en ofrecer servicios personalizados a andinistas VIP, que
no tienen problema en gastar miles de dólares por una aventura que,
desprovista de lujos, cuesta entre US$ 1500 y 2000 al alpinista medio
(sin contar gastos de transporte). "El montañés de verdad va solo",
recalca Dallasta. "Pero hay una minoría de personas con alto poder
adquisitivo y un cierto esnobismo que quiere sacarse la foto en el
Aconcagua, algo que el año próximo harán en las islas Fiji", agrega. El
precio entonces es de US$ 5000, aproximadamente. Monto al que se le suma
el costo del equipo, que no baja de los US$ 2000 por persona. La
procedencia de los aventureros suele ser Estados Unidos y Europa, aunque
últimamente se destaca la afluencia de turistas de Europa del Este,
donde se ha puesto de moda escalar las "Siete cumbres", las cimas más
altas de cada continente.
Otra variante es la cabalgata por parajes de la
cordillera, que incluyen asado y la posibilidad de dormir al raso bajo
las estrellas en campamentos preparados por los guías. Una de las
excursiones más célebres es la que parte desde El Sosneado, para ver los
restos del avión uruguayo caído en la zona en 1972. Según la duración,
las cabalgatas pueden ir de US$ 250 y 300 diarios.
El privilegio de poder observar el mundo desde la cumbre
más alta de América, aunque sea con porteador y sin mochila, no es
accesible para cualquiera y el entrenamiento aeróbico debe empezar con
un año de antelación. "Muchos extranjeros contratan un personal trainer
con meses de antelación", dice Mario Acquaviva, dueño de Andes Vertical.
Una vez aterrizados en Mendoza, el desafío en sí mismo
requerirá entre dos y tres semanas, que incluyen la llegada, la
aclimatación a diferentes alturas, esperar la mejor jornada
climatológica para hacer cumbre, el descenso y la vuelta a la
civilización, donde el montañista se reencuentra con la riqueza
vitivinícola de esos valles regados con el deshielo de la cordillera de
los Andes.
