En 2011, las ventas lácteas alcanzaron las 407.000 toneladas
Por primera vez en su historia, Argentina exportó más leche que carne
Los
controles a las exportaciones de los frigoríficos lograron que las
ventas de ese rubro fueran menores a las 263.000 toneladas, según las
cifras del Senasa
Los
controles a las exportaciones cárnicas, cuya última edición comenzó en
2006 y se intensificó en los años posteriores, lograron que por primera
vez en su historia la Argentina de las vacas exportara más lácteos que
carne.
Así
lo revela el informe anual del Senasa, el organismo sanitario nacional,
en cuyos registros se cuentan exportaciones de lácteos por 406.966
toneladas en 2011, contra 262.470 toneladas de carne en el mismo
período.
Esto
implica que la industria láctea, cuyo producto de exportación por
excelencia es la leche en polvo, generó un volumen de exportación 55%
mayor al de la carne.
El
nuevo orden fue posible gracias al golpe de gracia del último año.
Entre 2010 y 2011 las exportaciones lácteas crecieron 32% en volumen,
mientras que las de carne se anotaron otro descenso, del 15% interanual.
En
2010, el balance de exportaciones favorecía a las carnes tan sólo por
1.000 toneladas de diferencia y los cambios en el último año terminaron
por invertir las posiciones de ambos productos.
A
las restricciones oficiales de exportación de carne para proteger la
mesa de los argentinos que se intensificaron a partir de 2007 se les
sumaron los controles de precios al mercado interno y, desde 2009, los
vaivenes de la crisis internacional que afectaron y afectan a los
compradores de carne más que a los de lácteos.
En
paralelo, los aumentos de precios de la hacienda, desde fines de 2009,
pudieron ser trasladados sólo en parte por los frigoríficos a los
consumidores, pese a que el golpe en el bolsillo fue más que duro. Este
combo logró que hoy los frigoríficos sufran una de sus peores crisis
históricas.
Desde
2010, uno de los mayores jugadores del mercado de carnes, el brasileño
JBS (dueño de Swift), cerró tres plantas de faena en el país y planea
cerrar una cuarta, en Venado Tuerto, Santa Fe. En 2010, otro de los
mayores grupos empresarios argentinos, Mattievich, cerró dos
establecimientos, también en Santa Fe. Y el año pasado, la
estadounidense Cargill vendió las dos plantas de Finexcor para dejar el
negocio de la carne en la Argentina.
En
el mismo lapso, la producción láctea llegó a niveles históricos y las
dos principales empresas nacionales, Mastellone y SanCor, lanzaron
nuevos productos, aumentaron sus ventas y siguieron normalizando su
apretada situación financiera del pasado.
Más
allá de los volúmenes vendidos, el ingreso total de divisas por
exportaciones también favoreció a los lácteos. Los exportadores de este
rubro vendieron al exterior por u$s 1.527 millones contra los u$s 1.492
millones que pudieron exportar los frigoríficos.
Aunque
los valores de la carne aumentaron en 2011 un fuerte 25%, ese empujón
que llevó el precio promedio a u$s 5.686 por tonelada (desde los u$s
4.548 de 2010) no alcanzó para paliar la diferencia en volumen.
En
paralelo, la marcada suba del precio de los lácteos, del 14%, dio por
resultado un saldo de u$s 449 por tonelada exportada en 2011 contra los
u$s 3.754 que valió la tonelada en promedio en 2010.
En
2010, las exportaciones pesqueras habían sobrepasado por primera vez
las cárnicas en volumen. Este orden se repitió en 2011: las ventas
externas de ese sector alcanzaron las 424.024 toneladas, con un leve
descenso del 3% interanual.
El Cronista