El ministro de Economía, Hernán Lorenzino, descartó
ayer en forma categórica una fuerte devaluación del dólar y afirmó que
este año el crecimiento se mantendrá vigoroso pese a la crisis económica
global.
La Nación.-
En una entrevista con radio La Red, el ministro fue
consultado por la posibilidad de una alteración brusca en la cotización
local del dólar.
"Lo descarto absolutamente, miremos lo que pasó en el
último tiempo: el Banco Central tiene una capacidad enorme para regular
el mercado de cambio y lo ha hecho para enfrentar movidas
especulativas", afirmó.
El funcionario afirmó que "el dólar se mantendrá estable y se seguirá manteniendo este modelo de flotación administrada".
De todos modos, no quiso referirse a las denuncias sobre
corridas cambiarias en diciembre pasado formuladas por la presidenta
Cristina Kirchner y la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó.
En cuanto a las perspectivas del nivel de actividad,
expresó: "Vamos a tener un buen año, con crecimiento y un mercado
interno robusto, independientemente que de la economía de afuera no
vienen vientos favorables". El Gobierno incluyó en el presupuesto 2012 una proyección de crecimiento del 5,1%, aunque la mayoría de las consultoras y organismos prevén un 3,7 por ciento.
"Atravesamos un 2011 con una economía que desde afuera no
ayuda… Claramente, este año no va a venir con lo que a algunos les
encanta llamar viento de cola", agregó.
Pese a esa restricción, aclaró, "éste va a ser un buen
año, de crecimiento y ésas son las proyecciones que hemos incluido en el
presupuesto".
"Este es un modelo que tiene metas de crecimiento,
creación de empleo e inclusión social", dijo el funcionario que ocupaba
hasta diciembre último el rol de secretario de Finanzas.
Sobre esta cuestión, el funcionario condicionó la
posibilidad de llegar a un acuerdo en torno de la deuda en default con
los países que integran el Club de París, que se ubica en torno de los
8900 millones de dólares.
"La Argentina siempre va a buscar que la negociación
siempre sea aceptable para los intereses del país. En ese sentido
seguimos trabajando con nuestros acreedores, y en cuanto tengamos un
punto de encuentro, tendremos un acuerdo. Si no, va a ser más difícil",
explicó.
En la gestión del ministro Amado Boudou se dejó
trascender que el Gobierno pretendía pagar en seis años esta suma,
mientras que los acreedores dudan sobre la disponibilidad de dólares
para cumplir sin la intervención del Fondo Monetario Internacional
(FMI).
Por otro lado, tal como informó ayer La Nacion, el
Gobierno prevé el apoyo de EE.UU. ante el pedido de dos fondos buitre
para que la Corte Suprema de ese país mantenga embargadas reservas del
Banco Central. Lorenzino recordó que el Departamento del Tesoro
ya se expidió en el mismo sentido en dos oportunidades "y no esperamos
cambios, lo que hará que desechen el caso" en el alto tribunal, opinó.
Lorenzino advirtió que estos fondos están trabando la
posibilidad de un acuerdo entre Grecia y el resto de sus acreedores,
como ocurrió con la Argentina en los canjes de la deuda de 2005 y de
2010. "Los países deben abordarlo como un problema estructural",
concluyó el ministro..