La legislatura bonaerense no logró reunir el quórum para la reforma impositiva
Fracasó impuestazo en Buenos Aires por presión del campo y trabas del Gobierno
Una
propuesta del socialismo pareció ayer la clave para destrabar el
impuestazo de Scioli. Pero delegados de Cristina habrían pedido que no
haya cambios en el revalúo rural
Luego
de arduas negociaciones, no sólo entre los bloques de la Cámara de
Diputados sino también con voceros del gobierno de Cristina Kirchner, se
frustró ayer la sesión que estaba prevista para aprobar la reforma
tributaria que impulsa el gobernador Daniel Scioli.
Hasta
bien entrada la tarde, los diputados del bloque del Frente para la
Victoria negociaron con la administración provincial una propuesta del
bloque que responde a Hermes Binner y que habría destrabado la
discusión, al sumar a los votos oficialistas las 10 voluntades que
responden al legislador Marcelo Díaz, del Frente Amplio Progresista
(FAP). El oficialismo no tiene quórum propio porque cuenta con 43
diputados más 3 del bloque de Nuevo Encuentro, y para sesionar necesita
47.
El
diputado Díaz propuso que el revalúo de los campos se distribuyera en
un plazo de 5 años, como hicieron las provincias de Entre Ríos y Santa
Fe.
Al
bloque oficialista que conduce Juan de Jesús esa propuesta le pareció
la clave para destrabar el debate, pero se habría complicado porque el
revalúo también afecta a la Nación, ya que la valuación provincial es la
base del cálculo de Bienes Personales.
Otra
posibilidad que volvió a sobrevolar a los bloques de diputados
bonaerenses fue la de desdoblar la iniciativa para aprobar la
autorización de endeudamiento para la provincia y los municipios,
dejando de lado la reforma impositiva. Pero el presidente de la Cámara,
Horacio González, afirmó: “No se va a desdoblar este proyecto”.
Más
temprano Scioli defendió la incitativa, al aseverar que “si bien
ninguna ley en sí misma resuelve un problema estructural”, el proyecto
constituye un “paso para una mayor optimización de los recursos
genuinos” de la provincia.
Durante
todo este febril proceso, productores agropecuarios llevaron a cabo
concentraciones en la ciudad de La Plata y a los costados de rutas en
diferentes puntos de la provincia de Buenos Aires.
El
presidente del bloque de diputados radicales, Ricardo Jano, subrayó,
por su parte, que la bancada mantendrá la misma postura del miércoles de
no habilitar el quórum para el tratamiento del paquete fiscal que
reclama el oficialismo. “El que baje a dar quórum que se busque otro
bloque”, advirtió.
El
diputado nacional Francisco de Narváez consideró que “esto es un ajuste
brutal para el bolsillo de la gente. Yo escuché a la señora Presidenta
que esto iba a ser la ‘sintonía fina’ y no veo nada de fino; esto es
brutal”, acusó, y explicó que desde el bloque Unión Celeste y Blanco
“nos parece inapropiado el ajuste a las valuaciones rurales, no porque
no corresponda, sino por la dimensión de ese ajuste”.
De
Narváez también subrayó que “el aumento de Ingresos Brutos en el rubro
de los alimentos les pega a las familias de menos recursos, les pega a
los presupuestos más apretados y creemos que no es el camino. Esto es ir
otra vez sobre el contribuyente, sobre el ciudadano de la provincia”,
puntualizó.
En
la otra vereda, el presidente de la Federación Argentina de Municipios
(FAM) e intendente de Florencio Varela, Julio Pereyra, defendió el
impuestazo y dijo que “es un pequeño avance para la redistribución de la
riqueza en el país”.
El Cronista -
Tierra cara, impuestos baratos, pero el campo llora
La
Mesa de Enlace agropecuaria se volvió a mostrar unida en rechazo a un
proyecto de ley bonaerense de reforma tributaria que tiene como objetivo
cobrar más impuesto inmobiliario a la tierra y de manera más
progresiva. Pero si de algo peca la iniciativa no es de confiscatoria,
como protestan la Sociedad Rural, Federación Agraria, CRA y Coninagro,
sino por haberse quedado corta.
De
2003 hasta ahora el valor en dólares de la tierra en la Provincia de
Buenos Aires aumentó entre 3 y 5 veces. Según datos de la Compañía
Argentina de Tierras, en la zona Sud (Necochea, Tres Arroyos) el valor
promedio de la hectárea pasó de 1.500 a 7.500 dólares; en la zona
Centro-Oeste (Balcarce, Tandil) subió de 3.500 a 11.000 dólares; y en la
zona Núcleo (Pergamino, Rojas, Salto) saltó de 4.000 a 17.000 dólares.
La
recaudación del Impuesto Inmobiliario Rural (IIR), en cambio, tuvo un
incremento mucho menor: fue de 770 millones de pesos en 2003 y de 2.162
millones el año pasado, lo que traducido a dólares es nada más que una
duplicación.
Si
además se considera que la recaudación total de la provincia en ese
período subió de 5.508 a 34.813 millones de pesos, se tiene como
resultado que el IIR ha perdido gravitación como fuente de
financiamiento: en 2003 representaba el 3,4 por ciento del total, y el
año pasado nada más que el 2 por ciento.
Esto
significa que la estructura tributaria de la provincia se ha vuelto más
regresiva, por la sencilla razón de que el IIR es el único impuesto
provincial que, en teoría, grava con criterios de progresividad ese
patrimonio.
La
causa básica de que eso ocurriera fue la desactualización de las
valuaciones fiscales sobre las que se aplica la alícuota del IIR. No
sólo quedaron muy retrasadas respecto a la evolución de los precios de
mercado, sino que los ajustes que se fueron realizando no siguieron los
convenientes criterios de progresividad. Por ejemplo, un campo de 5.000
hectáreas en Tres Arroyos paga por hectárea casi lo mismo que uno de 125
hectáreas en la misma localidad.
Dado
que también quedaron retrasadas las valuaciones fiscales urbanas, la
recaudación total del Impuesto Inmobiliario perdió participación en el
total de ingresos provinciales: en 2003 aportaba el 14 por ciento de los
recursos, y el año pasado sólo 6,2 por ciento.
La
distorsión queda muy en evidencia al comparar Inmobiliario con Patentes
Automotor. Mientras que en 2003 se pagaba por inmuebles más del doble
que por autos, en 2011 se pagó lo mismo.
Otro
ejemplo de la absurda desproporción de las valuaciones fiscales, es que
con la venta de un Citroen C3 se podrían adquirir 30 hectáreas en
Pergamino que permitirían generar una renta anual de medio millón de
pesos, según cálculos de técnicos de la gobernación.
Con
ostensible demora, el gobierno de Daniel Scioli finalmente impulsó,
apurado por los ahogos presupuestarios más que por un ánimo de equidad
tributaria, un proyecto de ley para mejorar la recaudación del IIR,
tanto en términos cuantitativos como en la distribución de las cargas.
Para ello, en lugar de los ajustes por coeficientes generales,
realizaron una completa revaluación de los campos, que con la alícuota a
aplicar les permitirá aumentar la recaudación en alrededor del 40 por
ciento. Con la particularidad de que más de la mitad de las partidas
pagarán igual o menos. Es decir que los aumentos afectarán a las
propiedades más grandes y mejor ubicadas.
Los
que diseñaron la reforma ilustran con el siguiente ejemplo: En Carlos
Tejedor, una partida promedio pagará anualmente de IIR 3732 pesos (30
pesos por hectárea), cuando en la actualidad paga 3.976 pesos (32 por
hectárea. Dentro de ese mismo municipio un campo muy grande de 8.273
hectáreas pagará 430.679 pesos (52 por hectárea), cuando en la
actualidad paga 285.971 (35 por hectárea).
A
nadie puede sorprender que el proyecto haya levantado a la dirigencia
agropecuaria. Es lógica y costumbre que los ruralistas salgan a
protestar por una medida que afecta sus bolsillos. Pero esta vez lo
llamativo fue el argumento que más esgrimieron para oponerse: se quejan
de que el aumento de la valuación fiscal va a provocar que muchos
productores tengan que pagar más (o por primera vez) Bienes Personales
y/o Ganancia Mínima Presunta al fisco nacional. Hugo Biolcatti
despotricó que se trata de una “coparticipación al revés”. Más florido,
Eduardo Buzzi dijo “tenemos un Virrey Scioli que recauda para la reina
Cristina”, y agregó que el gobernador “hace el trabajo sucio aumentando
el valor de las tierras y nos hace pagar Bienes Personales”.
Como
argumento es descabellado. En primer lugar, suponen que un gobernador
no debería colaborar para que el Estado Nacional mejore su propia
recaudación. Además, resulta autoincriminatorio de lo poco que los
productores pagan de Bienes Personales, dado que aún después de la
reforma las valuaciones no superarían la mitad del correspondiente valor
de mercado; es decir que muchos de ellos se vienen salvando de pagar
ese tributo gracias a la ridícula valuación de sus campos.
Es
uno de los tantos elementos que explican por qué Bienes Personales pasó
de representar un ínfimo 2,2 por ciento de la recaudación nacional en
2003 a un más insignificante 1,1 por ciento el año pasado.
El Cronista -