nov 6

El cierre de Agrotendencias hizo foco en el cultivo de soja. ¿Qué hacer con un mercado distorsionado y con altos volúmenes? La recomendación del panel: “aprovechar los buenos precios que tenemos ahora o bien esperar a vender fuera de cosecha”.

“Hace un ratito uno de los expositores dijo que lo único seguro es la soja. Pero ¿cuán seguro es?”, se preguntó Ernesto Liboreiro, del INAI, a cargo de moderar el último de los paneles, el dedicado a las oleaginosas, que formó parte del Seminario Agrotendencias 09.

Los oradores convocados para desarrollar el tema fueron Gustavo López, consultor de Agritrend, y Dante Romano, consultor privado de Alabern Fábrega. Ambos hicieron foco en lo que está sucediendo con la soja a nivel local y mundial.

López aseguró a los presentes que la producción mundial de granos y semillas oleaginosas se mantiene creciente, también el consumo se expande de la mano de la mayor demanda de alimentos y nuevos usos como los biocombustibles. Todo esto da cuenta de un horizonte de precios sostenidos para los próximos años, a pesar de los últimos vaivenes, y buenas perspectivas para los países proveedores de materias primas y productos elaborados.

En el mundo, el 76 % de las casi 900 millones de hectáreas que se están sembrando son cereales, el porcentaje restante son oleaginosas, con fuerte predominio de la soja. En la Argentina ocurre lo inverso. Las 20 millones de hectáreas que se van a sembrar con soja hablan del fuerte proceso de sojización en detrimento de los cereales.

Para esta nueva campaña, se espera que la oferta mundial de la oleaginosa sea récord, con el liderazgo de Estados Unidos y Brasil, en tercer lugar aparece Argentina con perspectivas de producción de 52,5 M de toneladas. “Si a esto uno lo piensa en términos de MERCOSUR, estaríamos en una cosecha global en torno a las 124 millones de hectáreas”, dijo el consultor.

“Cuando uno revisa las proyecciones del USDA en relación a la posición Argentina como oferente mundial de granos y oleaginosas vemos cómo, de un cuarto puesto en trigo y segundo en maíz, pasamos, en 2009/10, a niveles marginales en trigo – bajamos a un ranking 10 o 12 – y nos ubicamos terceros en maíz. Solamente en este contexto se mantiene el complejo sojero con un market share del 32 % mundial”, detalló López.

Sobre la demanda, el consultor recordó que los los importadores siguen siendo los Chinos y la UE en poroto, la UE y los países del sudeste asiático en harinas y China e India en materia de aceites. Los principales crushers del mundo, de acuerdo a su capacidad, son hoy China, USA y Argentina.

De cara a lo que viene, López mostró una foto de una soja nevada en Estados Unidos. “Perdón, pero esta imagen nos genera expectativas de mejores precios a los argentinos, ante una potencial caída de stocks”, dijo.

Y hacia allí se dirigió el tema: ¿qué pasará con los precios? Con la producción de oleaginosos en ascenso comienza la recomposición de las existencias. Habrá oferta limitada hasta el ingreso de Sudamérica, lo que permitiría precios estables del complejo al menos en el primer semestre. El permanente ajuste de la relación maíz / soja permite inferir mayor adhesión a la siembra próxima de USA hacia este cereal, en detrimento de los oleaginosos, por lo cual, pensando en un ciclo 2010 / 11 podríamos tener una nueva expectativas de mejores precios para el ciclo siguiente por menor oferta.

Cómo moverse en el mercado local
Pero fue Dante Romano el responsable de echar luz sobre lo que sucede a nivel local. “Lo que vemos en los mercados internacionales no siempre es lo que pasa acá”, dijo el consultor. “Las regulaciones comienzan a generar algunos cimbronazos”, agregó.

Es necesario tener en cuenta el condimento financiero que tienen los mercados de grano. “Los inversores cada vez más están queriendo invertir en commodities para cubrirse de la devaluación del dólar”, dijo Romano para agregar luego que la soja se quedó atrasada respecto del dólar y del resto de los commodities.

Cuidado porque podríamos estar volviendo a asistir a ese plusvalor de la soja, del tipo burbuja. Cuidado, porque si paran estos compradores financieros pueden aparecer los vendedores reales y bajar el precio”, alertó.

En el mercado local no se ve reflejado lo que pasa en el mundo. “A raíz de las intervenciones, los mercados están perdiendo eficiencia y generan pérdidas para quien tiene que vender estos productos”, sostuvo.

A continuación, el consultor detalló que se estaba pagando la soja con descuentos de hasta 100 pesos la tonelada. “Hoy encontramos que si tomamos el precio de mercado y el que dice el gobierno hay diferencias. Con un precio de mercado de 1016 $/tt, una paridad de exportación en 1022 y la capacidad de pago de las industrias en 1044, el disponible se veía 965 pesos, en MATBA 977 y ROFEX 980”.

Para Romano, el apetito por soja está empezando a menguar, porque hay muchos convenios ya hechos. Entonces, la recomendación es: “aprovecho los buenos precios que tenemos ahora o bien espero a vender fuera de cosecha. Pero debemos tener en cuenta que todos nos vamos a ver obligados a vender a cosecha con precios débiles por problemas financieros que acarreamos de una mala campaña anterior que se suma a la compra de insumos financiados a cosecha. El otro tema que influye en la necesidad de vender a cosecha y la falta de espalda es la ausencia de otro cultivo para vender. Sin trigo, no hay ingresos en diciembre”, enumeró.

Yo no dejaría de aprovechar la suba actual en los mercados internacionales. La distorsión del mercado ha llegado para quedarse y nos está aislando”, insistió Romano.

Cuidemos la fuerte presión de venta a cosecha en un contexto de mercado muy débil. La suba actual puede ser la antesala de un ajuste negativo por fuerte oferta. La fuerte venta en cosecha generará debilidad de precio. La demanda y otros elementos podrán empujar los precios luego, pero es potencial. Lo que se deba vender en cosecha, cubrirlo ahora. Lo que se pueda esperar para vender luego tiene chances de mejorar”, detalló el consultor.

nov 6
UNA JOVEN OPORTUNIDAD

AACREA. Especial para Clarín

El cambio climático ha producido graves y preocupantes fenómenos meteorológicos y desastres naturales en todo el mundo. Y la Argentina no es la excepción.

“En nuestro país, produjo el aumento de las precipitaciones en el noreste argentino y su disminución en la zona cordillerana. También un incremento de la temperatura media, la reducción del caudal medio de los cursos de agua, la afectación en los servicios de agua y energía y el retroceso de los glaciares”, expresó María Eugenia Rallo, de la Oficina Argentina de Mecanismo para el Desarrollo Limpio, dependiente de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación.

Fue en el reciente seminario de Mercados de Carbono organizado por el Movimiento CREA y la Universidad Nacional de Villa María, en Córdoba.

En busca de solucionar este problema mundial y disminuir las emisiones de los gases que producen el calentamiento global se estableció el Protocolo de Kyoto, por el cual la mayoría de los países desarrollados se comprometieron a reducir, entre 2008 y 2012, el nivel de emisiones de gases de efecto de invernadero con respecto a las medidas en 1990 (EE.UU. se negó a ratificarlo en febrero de 2005).

Entre las actividades convenidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y capturar carbono de la atmósfera, están los Certificados de Reducción de Emisiones (CER, por sus iniciales en inglés), también llamados informalmente bonos de carbono o bonos verdes.

Estos bonos (o CER) son un mecanismo internacional contemplado en el Protocolo de Kyoto para reducir gases de efecto invernadero. Permiten que países con compromisos cuantitativos de reducciones realicen inversiones en otros países que ratificaron el Protocolo, pero que no tienen compromisos cuantificables (como la Argentina). La disminución de emisiones se mide en toneladas de CO2 equivalente.

Este accionar supone que los gases del efecto invernadero se mezclan en la atmósfera, por lo tanto no importa dónde se reducen las emisiones. Así, pueden acreditar tales disminuciones y considerarlas como realizadas en su territorio.

Los proyectos que pueden ser sujetos de una certificación son, por ejemplo, la generación de energía renovable, el mejoramiento de la eficiencia energética de los procesos y la forestación.

“Hoy, en la Argentina, hay 15 proyectos aprobados por la Junta Ejecutiva del MDL, organismo encargado de emitir los CER”, señaló Hernán Satorre, coordinador del proyecto Bonos de Carbono del Movimiento CREA. “Dos de estos proyectos fueron desarrollados por compañías agroindustriales”, agrega.

El primero es un emprendimiento de Aceitera General Deheza para la generación de electricidad a través de una caldera alimentada con cáscara de maní y de girasol, en vez de combustibles fósiles. Este proyecto, llevado a cabo en Córdoba, fue registrado en abril de 2008. El principal combustible utilizado fue cáscara de maní (65-70%) y cáscara de girasol (30-35%). La generación eléctrica alimentará parte de la demanda de la planta de producción de aceite. Con este proyecto, se producirá una reducción de emisiones de 27.893 toneladas de CO2/año.

El otro caso argentino es de las plantas de faena de Granja Tres Arroyos ubicadas en Concepción del Uruguay (Entre Ríos) y Capitán Sarmiento (Buenos Aires). Este proyecto trabaja sobre el manejo de efluentes y fue aprobado en abril de 2008. Las reducciones de emisiones se obtienen al abolir la generación de metano, a partir de la materia orgánica biogénica contenida en los efluentes, en lagunas aeróbicas. Con una faena diaria de 320.000 aves entre las dos plantas y un caudal efluente de 7.700 m3/día, lograron reducir 24.782 toneladas de CO2/año.

Para acceder al mercado de CER, los proyectos deben tener una cierta escala para ser viables. Esto limita a muchas empresas agropecuarias de menor envergadura. Sin embargo, las pequeñas y medianas compañías también pueden ingresar con una modalidad especial, mediante la cual pequeñas reducciones pueden participar como un proyecto conjunto para ser más atractivas en el nivel internacional.

La mayor demanda de bonos es de Gran Bretaña, que compró el 39% de los CER; Italia adquirió el 9% y Japón el 5%. El país que más vende es China, que domina la oferta con el 84%. Brasil vende el 3%, mientras que Argentina, junto con otros países de América Latina, sólo participa con un 2%.

“Los CER permiten incorporar una rentabilidad adicional al proceso productivo y mejorar el flujo futuro de ingresos de la empresa, a la par que resuelve un problema ambiental”, resumió Satorre.

nov 6
Jornada de Actualización Técnica en Charata, Chaco

La región muestra una brecha de 6 quintales entre lo que produce y lo que puede lograr. Cómo minimizar la dependencia del agua es una de las mayores preocupaciones de los especialistas. Fechas tempranas, rastrojo y cultivo antecesor son los elementos a tener en cuenta. La conclusión más importante de la jornada de ASAGIR en Charata fue que si se quiere lograr un buen cultivo, hay que aplicarle todo el conocimiento.

En el Chaco, el girasol es un cultivo estratégico y, algunas veces, irremplazable. Por sus condiciones ambientales y su rol en el movimiento económico de las explotaciones, lo último que quieren los productores es dejar de sembrarlo. Sin embargo, las dificultades son muchas y por eso la Asociación Argentina de Girasol concentró todos sus esfuerzos en acercar los últimos conocimientos sobre el cultivo en la región.

La jornada realizada en Charata ante más de 150 asistentes puso el eje en los aspectos productivos que podrían mejorarse para de esta forma mejorar la rentabilidad del cultivo. Está claro que el NEA tiene, en promedio de los últimos 9 años, una menor productividad que el Oeste y el Sudeste de la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, de acuerdo a los primeros resultados del Proyecto Brechas, que ASAGIR lleva adelante desde hace poco más de un año, la diferencia de rendimiento entre la media de los productores y la de los ensayos es de 6 quintales, una cifra inferior a las zonas más productivas. “Al NEA le cuesta subir el techo, pero podríamos decir que sus productores hacen las cosas mejor que el resto de los girasoleros del país”, sintetizó Antonio Hall, profesor de la Facultad de Agronomía de la UBA y uno de los mayores responsables del Proyecto.

En los ensayos más rendidores, el NEA muestra 22 quintales por hectárea. Su techo, en las mejores condiciones, llega a los 36. De allí que el desafío para ASAGIR sea potenciar los rindes. “Nuestra meta es poder determinar cómo avanzamos de los 16 qq/ha que se obtienen generalmente a los 22 que se pueden esperar”, aseguró Hall. Para ello, a través de Brechas, la Asociación combina información de suelos, sistemas de manejo, registros climáticos extendidos y los integra por medio de un modelo de simulación que explora el funcionamiento del cultivo.

¿Cómo avanzar?
Entre las problemáticas que aquejan al NEA, el investigador resaltó la disponibilidad de agua, las heladas tardías y la radiación y la temperatura en el período de floración. El inicio de la lluvia es el mayor condicionante hacia el momento de la fecha de siembra. “El rendimiento va a depender mucho de cuánta agua le venga del cultivo antecesor; por eso, es importante ver el rastrojo con que se cuenta, cuál es la estructura del suelo, que el antecesor sea amigable, la fecha de siembra y que el barbecho sea limpio”, recomendó Hall.

Según él, en lo que hace a la fecha de siembra, retrasarla trae ventajas cuando falta agua. En cambio, el efecto del rastrojo aumenta mucho en los años malos a medida que el productor atrasa la siembra. “La clave es minimizar la dependencia de las precipitaciones del año para la siembra y generar rendimiento a partir del manejo del suelo, el rastrojo y el cultivo antecesor, de modo de obtener disponibilidad de agua hacia el 1 de mayo”, concluyó el experto.

Por su parte, Jorge Mercau, especialista de la UBA que participa del Proyecto, añadió que cada milímetro de agua ganado, a la siembra, equivale a 7 kilos de girasol. “Ese dato es más que importante si consideramos que el antecesor y el rastrojo pueden permitir ganar 100/150 mm”, remarcó.

Iván Vrdoljak, productor y breeder de girasol en Chaco, sostuvo que la forma de estabilizar la producción que han empleado en los últimos 12 años fue el manejo de agua con la siembra directa. “La siembra directa nos ha llevado a estabilizar los rindes. Es clave seleccionar los híbridos de acuerdo a la fecha de siembra y determinar las densidades de acuerdo a la disponibilidad de agua”, apuntó.

Vrdoljak fue claro en su alocución: “si queremos tener un buen cultivo tenemos que ponerle más conocimiento: tenemos que aprender a usar herbicidas y fertilización”. Para él, la fertilización es un factor clave, debido a que Chaco ofrece una gran heterogeneidad de suelo. “Es en el cultivo invierno-primaveral donde podemos hacer el uso del nitrógeno eficiente; hay que sembrar aplicando nitrógeno adecuadamente”, sostuvo.

Plagas y enfermedades
Facundo Quiroz, investigador de la Experimental Balcarce del INTA, señaló que muchas de las enfermedades con las que trabaja se hacen presentes en el NEA, aunque su permanencia es diferente. Estas son prácticamente endémicas y producen reducción de los rendimientos en la mayoría de los años. Entre ellas se encuentran: mancha de la hoja por Septoria, mancha de la hoja por Alternaria, roya negra por Puccinia helianthi, mancha negra de tallo por Phoma, podredumbres de la base del tallo por Sclerotinia y podredumbre de la base del tallo por Macrophomina.

El hombre del INTA advirtió que “la siembra directa favorece el desarrollo de Alternaria, Septoria y Phoma” y recomendó tomar las precauciones pertinentes. Así, la rotación de cultivos, la sanidad de semilla y las fechas de siembra tempranas son herramientas de manejo que ayudan a prevenir.

En tanto, Mariano Cracogna, especialista de INTA Reconquista, se refirió a la incidencia de las fechas de siembra en la presencia de los insectos y sostuvo que “cuando nos salimos de las fechas de siembra es cuando se justifica más la protección del cultivo”. El especialista agregó que, a partir del otoño, sembremos cuando sembremos, los insectos están igual y por eso destacó la importancia del curado de la semilla. “Es lo que nos permite aumentar el coeficiente de logro. Hoy estamos sembrando 60 mil semillas y estamos logrando más de 50/55 mil”, graficó.

Sobre las fechas más tardías, Cracogna manifestó que “a medida que uno atrasa, los riesgos de enfermedades son mayores porque las temperaturas aumentan; por eso, hay que intensificar el monitoreo y en algunos casos pensar una aplicación”. Según él, en el NEA, una fecha de siembra tardía es sinónimo de roya negra, por lo cual allí la aplicación de fungicidas es clave.

Mercado
El panel de Mercado estuvo a cargo de Santiago Sánchez, de Aceitera General Deheza S.A., quien sostuvo que el aceite de girasol perdió la prima que supo tener en 2008 por sobre el resto de los aceites. “Hoy vale menos que el de soja y el de colza”, aseveró.

Sánchez sostuvo que el producto venía de dos años en que la producción había subido más que la demanda y que luego se fue revirtiendo la tendencia. “Este año, aunque la producción va a subir, la demanda de aceites y grasas también”, aclaró.

La mayor preocupación de ASAGIR pasa por la oferta que viene del Mar Negro y que, si bien está habiendo pérdidas por sequía en Rusia y Ucrania, generará un saldo exportable importante. “Mejoraron en logística y están ganando participación en el comercio mundial a expensas de Argentina; claramente estamos en desventaja frente a ellos”, agregó.

En el análisis de Sánchez, uno de los factores que complica al sector exportador argentino tiene que ver con las complicaciones que derivaron del impedimento de carga de barcos el último año. “Cada día eran 50 mil dólares perdidos y hemos extraviado la confianza de los compradores”, indicó. El tercer punto preocupante es que la Unión Europea se ha vuelto muy estricta con residuos de insecticidas que detectan en los embarques, “así que hay que estar atento en cuanto a los mecanismos de producción”.

Sobre lo que viene, Sánchez señaló que, de acuerdo con el último reporte de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, de 2,2 millones de hectáreas la superficie de girasol caerá a 1,9 millones. “Cuanto más se achique nuestra producción, menor será la oferta y eso se reflejará en los precios. Tenemos que tener en cuenta que el mundo tiene girasol de Ucrania, pero también necesita girasol de Argentina”, apuntó.

Sánchez concluyó que si bien la soja tiene un programa muy apretado hasta febrero, a corto plazo es difícil que el girasol le gane, pero a mediano plazo “hay factores alcistas: el niño, Malasia e Indonesia, la demanda de biocombustibles que sigue funcionando, China e India; todo esto se debería reflejar en mejores precios a futuro”.

Fuente: SAVIA Comunicación

nov 6
Informe de mercado al 24-09-09 del Lic. Jorge Ingaramo,
Economista asesor de la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR).
La Bolsa de Cereales estima una reducción adicional a 2,05 millones de hectáreas del área sembrada de girasol, de las 2,2 millones proyectadas originalmente. De concretarse, sería un 6,7% inferior, tanto respecto del promedio de las últimas cinco campañas, como de la estimación inicial. Las lluvias de los últimos días no fueron lo suficientemente abundantes en el Norte de La Pampa, ni en el Noreste del país. En Chaco, hubo lluvias de buena intensidad hacia el Centro-Norte de la provincia, mientras permanece la sequía en el Este de Santiago del Estero. En el Centro-Norte santafesino la siembra está prácticamente concluida.

Si se compara la intención de esta campaña con la inicial de 2008-09 (antes de la seca), la reducción es de casi 500.000 hectáreas, resultado del desánimo de los productores, vinculado al menor precio internacional y a la discriminación que sufren el cultivo, en la política tributaria nacional, y los productores pequeños y medianos en el otorgamiento de compensaciones (como las dispuestas para los maiceros y trigueros). El único aliciente a una buena siembra lo constituye la reducción de los costos de implantación y protección del cultivo, que la misma Bolsa estima en casi un 40%. Dicha baja debe ser relativizada, como estímulo, ya que también se produjo para cultivos competitivos con el girasol, cuyo trato tributario se ha visto mejorado.

Puede decirse que, pese a las malas noticias que ha recibido el productor, el rinde de indiferencia, según las distintas zonas del país, oscila entre los 10 y 12 qq/ha.

Este indicador debe ser analizado cuidadosamente, ya que es útil únicamente para propietarios, al computarse como la cantidad de quintales, medidos por el ingreso neto (luego de los gastos de transporte y comercialización) que hacen falta para cubrir los costos directos. Es decir que no se consideran ni los gastos de estructura de la explotación, ni los alquileres o costo de oportunidad de la tierra. Para un rendimiento promedio nacional de 17 qq/ha, el valor de indiferencia es relativamente alto, no así para los productores que han adoptado tecnologías más eficientes, cuyo rinde esperado promedia los 21-22 qq/ha.

Mercado internacional
El Economista Jefe del FMI estima que la economía mundial crecerá 4,2% en 2010, lo que permite suponer una salida bastante rápida de la crisis. China, con el 10% de suba, lideraría la recuperación, que sería más lenta en los países desarrollados, aunque, por ejemplo, hoy se conoció que Francia ya estaría saliendo de la recesión.

Si se considera que aún en medio de las dificultades actuales, según el USDA, el consumo de los nueve principales aceites aumentará el 4,4% en 2009, puede decirse que el panorama luce favorable ante una eventual confirmación de los pronósticos del FMI.
Seguramente se re-estimarán las demandas, principalmente de países de ingresos medios que fueron más afectados por la crisis.

Mientras tanto, la paridad Dólar-Euro indica la debilidad de la moneda norteamericana, asociada con un bajo rendimiento de los Bonos del Tesoro. Estas variables, habitualmente inducían una revalorización de las commodities (que cotizan en dólares). En aquellas en las que hay importante actividad especulativa, la evidencia (que se confirma en la reunión del G-20) de una actividad regulatoria tendiente a evitar la formación de burbujas, está manteniendo a las cotizaciones con dos características: a) muy volátiles, es decir, desalientan la especulación en un sentido o en otro y b) bajas, o sea, desvinculadas a la devaluación del Dólar. Está claro que la soja en Chicago y el precio del barril de petróleo WTI tienen valores inferiores, dada la depreciación de la divisa norteamericana.

El precio del aceite de girasol en Rótterdam es de U$S/tn 800 y sube a U$S/tn 855, para contratos de abril-junio de 2010. El principal mercado mundial, la Unión Europea, está siendo abastecido por la nueva cosecha proveniente de Ucrania y la Federación Rusa, que venden su producto con un precio que revela el éxito de su cosecha. Nuestro aceite tiene descuentos del 5,8% y del 5%, con respecto a los de canola y soja, respectivamente. Dichas quitas se reducen sustantivamente, si se consideran las posiciones del segundo trimestre de 2010.

De esta manera, se pone en evidencia, que la Argentina no pudo aprovechar su carácter de país con oferta de contra-estación, tal como era habitual en años anteriores, ya que la “ventana de oportunidad” que habitualmente se presenta en los meses de junio-agosto se vio restringida por la abundancia de la oferta proveniente del Mar Negro, a raíz de una cosecha récord, como fue la 2008-09.

Mercado local
El envío del Proyecto de Presupuesto 2010 al Congreso echa luz sobre la fuerte restricción fiscal que enfrenta el Poder Ejecutivo Nacional, a raíz del sostenimiento de un elevado gasto público, en el marco de una limitación tributaria con dos fuentes: menores exportaciones (40% de caída en agosto, por ejemplo) y menores recursos de impuestos internos, por la caída del 4% en el PBI. El Ejecutivo pretende un aumento del 12,3% en el gasto primario y del 17% en la recaudación, en 2010. Con una pauta inflacionaria del 6,6% y un valor del Dólar de 3,95 pesos y existiendo fuerte incertidumbre sobre la capacidad para reducir subsidios al sector privado (totalizaron M$ 4874, sólo en agosto, muy por encima de lo presupuestado), no caben dudas sobre la escasa vocación por resignar ingresos, independientemente de lo atinado que pueda ser incrementar un 14%, medidos en dólares, los ingresos públicos.

Vale decir que no hay dudas de la necesidad fiscal, en orden a sostener un gasto que crece aún por encima de la pauta inflacionaria. Naturalmente, las tasas de interés no van a bajar en este marco y se comenzarán a observar problemas de competitividad, principalmente en el sector exportador.

Así las cosas, la SAGPyA fijó en U$S/tn 775 y 745 los valores para el aceite de soja y de girasol, respectivamente. En el término, el valor del girasol disponible es de U$S/tn 195 y, con un mercado lateral, la posición marzo es de U$S/tn 212. En Necochea, la industria pagó $/tn 715 y $/tn 710 en Bahía Blanca. En los mencionados puertos del Sur, la oleaginosa cotiza con entrega y pago en marzo, a U$S/tn 200, un valor similar al que obtienen los productores, en los puertos del río Paraná, pero con entrega y pago en diciembre-enero.

Fuente: SAVIA Comunicación

nov 6
El INTA participó de la secuenciación genética de la papa, el tercer cultivo más importante del mundo, llevada a cabo por un consorcio internacional de científicos. El hallazgo podría revolucionar los programas de mejoramiento y el modo de explorar la diversidad del germoplasma. A futuro, se anuncia un panorama entusiasta y con enormes posibilidades.

Un grupo internacional de científicos de 14 países, que incluye a investigadores del INTA Balcarce -una unidad pionera en el estudio y mejoramiento de la papa-, anunció el descubrimiento de la secuencia del genoma de ese cultivo, tercero en importancia alimentaria mundial.

El hallazgo permitirá entender cómo funciona la papa, un valioso miembro de la familia de las solanáceas, para identificar genes fundamentales que puedan perfeccionar el rendimiento y la sanidad, así como los aspectos nutricionales e industriales de la producción. Al mismo tiempo, el descubrimiento podría revolucionar tanto los programas de mejoramiento genético como la manera de explorar la diversidad del germoplasma.

“El INTA Balcarce ha participado en este proceso dentro de un consorcio internacional, creado por la Universidad de Wageningen y del cual participamos distintas instituciones”, explicó Sergio Feingold, director del Laboratorio de Agro-Biotecnología de esa unidad y referente institucional del proyecto. Ese laboratorio contribuyó con la secuenciación parcial del cromosoma 3, la secuencia completa de la mitocondria y con la construcción de un mapa genético que identifica la localización de todos los fragmentos secuenciados por los socios del consorcio.

El consorcio de secuenciación del genoma de la papa -PGSC, por sus siglas en inglés-, comenzó este trabajo en 2006 y hoy, adelantándose un año a su programa, dio a conocer el primer borrador del genoma ensamblado. Ese documento se actualizará en los próximos meses a medida que se generen datos adicionales, incluyendo la anotación de los genes, identificación del transcriptoma y análisis de genes críticos a la producción de papa.
De acuerdo con Feingold, “el acceso a esta información ayudará a los científicos en el mejoramiento de la productividad, la calidad, valor nutricional y resistencia a los patógenos de nuevas variedades”.

Muchas promesas
Consultado acerca de los beneficios que implica semejante logro, Feingold detalló: “Vamos a poder identificar a todos los genes presentes en el genoma de la papa. Y esto trae muchas promesas: poder identificar aquellos genes relacionados con una mayor productividad, o productividad bajo condiciones de estrés, especialmente importante es lo que se refiere a sequía o altas temperaturas”.

Además, permitirá contar con una guía para identificar las variantes de esos genes presentes en los distintos bancos de germoplasma, como los que tiene el INTA.

Y más importante aún es que, como indicó el especialista, los mejoradores de papa podrán acortar los 10 o 12 años actualmente necesarios para obtener nuevas variedades. “Esto permitiría reducir alguno de estos tiempos, pudiendo identificar la presencia de variantes de genes deseables mediante tecnologías moleculares de detección de ADN, en algunos genotipos seleccionados”, dijo, y concluyó: “Y la idea es que sí, esto podría reducir los tiempos de la generación de variedades”.

Grandes posibilidades
Por otra parte, al contar con el “catálogo completo” de los genes que tiene la papa, la comunidad científica podría –por ejemplo– “mejorar la capacidad nutricional o conseguir mayor productividad, si bien eso es más difícil porque no están definidos los genes de productividad, pero sí podemos saber cuáles son los genes de resistencia a sequía que están definidos en otros cultivos”, explicó Feingold.

En este sentido, destacó que “la papa es como la prima hermana del tomate y posee muchos genes parecidos, al igual que con otras solanáceas –tabaco, pimiento, berenjena–. O sea que la información puede traer beneficios extendidos a otras especies”.

Los investigadores también podrán realizar un trabajo de mejoramiento genético convencional –en este caso asistido por marcadores– o mediante estrategias de transformación genética, que en este caso no serían transgénicos –desde el punto de vista estricto de la palabra porque “transgénico” quiere decir que viene de otro genoma y en este caso vendrían del mismo–.

“Básicamente, lo que se puede hacer es empezar a estudiar los caracteres a través del gen que es responsable de esos caracteres. Nosotros contamos en Sudamérica con la mayor diversidad de papas que existe en el mundo, lo que podemos hacer es ver todas las variantes que existen y elegir la que presenta mayor beneficios. Por un lado, es una herramienta para explorar la riqueza genética local, y por el otro lado, para mejorar en cosas tan variadas como variados sean los intereses”.

Uno de los potenciales trabajos de investigación que se abrirán a partir del hallazgo estará ligado a la resistencia a enfermedades, “en vencer la resistencia bacteriana. También tenemos que pensar en la calidad nutricional o mejorar el producto desde el punto de vista de las necesidades de la industria”, como la utilización del almidón como sustituto de los plásticos.

Sin dudas, uno de los ejes de la futura investigación estará sustentado en la búsqueda de resistencia a sequía. “Hoy podemos regar la papa pero el costo del agua de riego cada vez va a ser mayor”, reconoció Feingold.

“Y podemos pensar en lo que se conoce como metabolitos secundarios, que son compuestos químicos que sintetizan las plantas bajo una ruta metabólica específica. Si sabemos cómo funciona y tenemos intereses en aumentar la producción de alguno de ellos, podemos ir haciendo ingeniería metabólica para tener un producto que podría tener algún interés farmacológico o industrial, por ejemplo como compuestos antioxidantes, insecticidas, bactericidas. Esto aún no está explorado pero son posibilidades a futuro”, anticipó el especialista del INTA.

En este punto, Feingold remarcó que “el compuesto cancerígeno más importante para cáncer de ovario o de mama tiene un metabolito secundario que proviene de una planta y no se ha podido simplificar químicamente. Todavía no sabemos cuál de los 20.000 compuestos secundarios que tiene la papa podría ser utilizado en alguna aplicación farmacológica”.

Historia de un descubrimiento
El genoma de la papa tiene 12 cromosomas y se estima que posee 840 millones de pares de bases, lo que equivale aproximadamente a una cuarta parte del genoma humano.
Al inicio del proyecto, el PGSC empleó una estrategia en la que el trabajo se dividió entre los grupos miembros, repartiéndose cromosomas -o parte de éstos- y se trabajó en una línea diploide llamada RH89-039-16 (RH), desarrollada a partir de la papa cultivada Solanum tuberosum.

Sin embargo, el avance de las nuevas tecnologías de secuenciación (NGS) ocurridas en los últimos dos años, generaron un cambio de estrategia dentro del PGSC y, en 2008, se inició de manera complementaria la secuenciación de un genotipo generado especialmente. Ese genotipo posee una versión simple del genoma -diploide homocigota-, denominado DM1-3 516R44 (DM).

Actualmente, el PGSC está finalizando los datos de secuencia, tanto para RH como para DM, con el objetivo final de obtener una secuencia de alta calidad para fines de 2009 -un año antes de lo programado inicialmente-.

La combinación actual de datos de tres plataformas de secuenciación diferentes -que incluyen 2 NGS- da como resultado una cantidad de información de secuencia que representa 70 veces la longitud del genoma (70X). El ensamblaje generado abarca el 95% de los genes de la papa y fue posible gracias a un algoritmo recientemente desarrollado por un miembro del PGSC, el Instituto de Genómica de Pekín -China-.

“Se ha terminado la primera etapa, pero este es un proceso continuo de mejoramiento de la secuencia generada”, expresó Feingold, quien consideró este momento como un punto de partida para identificar la funcionalidad de los genes que emerjan de la secuencia completa del genoma. “Para esto”, continuó, “nuestro laboratorio de Balcarce está desarrollando herramientas que permitirán establecer estudios de genómica funcional, para identificar qué hacen in vivo –o sea, dentro de la planta– algunos de estos genes que creemos importantes”.

El Consorcio
El PGSC comenzó en enero de 2006 como una iniciativa del Departamento de Mejoramiento de la Universidad de Wageningen -Holanda-, conformando un consorcio global de grupos de investigación de 14 países diferentes. Por Argentina participa el Laboratorio de Agro-Biotecnología del Área Agronomía del INTA Balcarce –Buenos Aires-.

Al mismo tiempo, Argentina conforma, junto con Perú, Brasil y Chile, un subgrupo que tiene como objetivo adicional aprovechar este proyecto para fortalecer las capacidades regionales en genómica y bioinformática. En esta línea, cuenta con el apoyo institucional del INTA y con fondos provenientes del Programa Cooperativo para el Desarrollo Tecnológico Agropecuario del Cono Sur (Procisur) y de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Números que hablan
18,5 millones de hectáreas es la superficie mundial sembrada.
60 kilos de papa por año consume, en promedio, cada argentino.
130 son los países donde se cultiva.
325 millones de toneladas se cosechan anualmente en los países productores
2008 fue el ciclo nombrado por la ONU como Año Internacional de la Papa.
5.000 variedades de papa existen en todo el mundo.
8.000 años pasaron desde su origen, en la cordillera andina.
72.000.000 de tn anuales produce China, líder mundial del sector, que aporta más del 20% del tonelaje global.
213.000.000 de tn se comen cada año, lo que convierte a la papa en el tercer cultivo de importancia mundial, después del arroz y el trigo.


Prensa INTA
(011) 4339-0589
prensains@correo.inta.gov.ar

« Previous Entries